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8 de noviembre de 2012

Vivencias de un Pastor en medio del sufrimiento de su pueblo. Segunda Parte


Continuación del escrito de Monseñor Emilio Aranguren, obispo de la diócesis de Holguín, en Cuba:
Por eso, a uno le preguntan: ¿qué afectaciones causó el huracán Sandy?, como queriendo saber qué es lo que más apremia. Entonces, necesariamente debo recordar lo que aún queda pendiente de las afectaciones de hace cuatro años y sumarle las de ahora.

Por ejemplo, el templo de Manatí permanece en el suelo2, al igual que el de Velasco3 y Bocas, además del de Floro Pérez que está sin techo. Los tres del municipio de Gibara, donde pudieron reconstruirse el de La Nasa y El Recreo. Las afectaciones sufridas por los templos de la Parroquia de Fray Benito (en Freyre) fueron acometidas en casi la totalidad de las necesidades.

Antilla no cuenta con templo parroquial desde antes del 2000 y, recibida la licencia de obra en los primeros meses de este año, comenzó la ejecución. Marcané (en Cueto) y Barrederas (en Frank País) son templos que –al igual que la sacristía de Cueto y el de Barajagua antes de caerse– abrieron sus puertas para acoger a los damnificados del huracán Flora (1963) y se espera que, en breve, puedan volver a prestar su servicio cultual, antes de celebrar los 50 años de aquella otra fatídica experiencia.
Ahora, en el municipio de Banes, quedó muy afectada la casa que, en Macabí, servía para acoger a los fieles, después que el templo se derrumbó en la década de 1960. Las fuertes ráfagas de Sandy provocaron la caída de una mata de coco que se proyectó sobre el techo del templo de Guaro que, de acuerdo al parecer técnico conlleva un arreglo capital. De igual forma sufrió la casa misión en Guatemala (Preston)que, a la hora de proyectar su reconstrucción, desearía priorizarse la reconstrucción del templo parroquial, quemado en 1999. Quedando, finalmente, el templo de Frank País (Cayo Mambí) que se derrumbó hace más de 20 años y los fieles se congregan al descampado en el área que anteriormente ocupaba. 
Para poder llevar adelante la reconstrucción de estos templos, se necesita ante todo la autorización requerida por parte de varios organismos estatales y, a su vez, de las ayudas que se reciben desde el extranjero (organismos internacionales y donantes). Sin este apoyo sustancial, no basta la buena voluntad y la disposición de sacrificio por parte de los miembros de las comunidades afectadas.
Testimonios más que fotos y el por qué
 
Hace unos diez años que una religiosa misionera española4 organizó una excursión a la playa de niños con limitaciones motoras y mentales, en compañía de algunos de sus familiares. Fue ocasión para que ella hiciera varias fotografías como memoria del encuentro fraternal que servía de integración en el grupo y de apoyo a los padres de los niños. Cuando la religiosa fue a revelar el rollo fotográfico, no fueron bien interpretadas las fotografías por parte de los técnicos del servicio y a la religiosa la amonestaron y no le entregaron las fotos. Después de varias conversaciones tomé la decisión de no permitir fotografiar escenas que expresaran pobreza o necesidad.

12 de septiembre de 2012

Cruz Peregrina y otros recuerdos

Corría el año 1987 y por mi comunidad del Carmen en Santa Clara pasaba la Cruz Peregrina del V Centenario de la Evangelización. Es bueno recordar que éstas fueron unas cruces que el Papa Juan Pablo II entregó a las Conferencias Episcopales del continente americano, para que peregrinaran por todas las diócesis durante el novenario (1984-1992) en preparación para la celebración de los 500 años de la llegada del Evangelio a tierras del "Nuevo Mundo". En el caso de Cuba, la cruz se paseó prácticamente por todos los templos del país, y en nuestra parroquia en particular la tuvimos una semana completa.

Fue ésa una semana preparada con mucho esmero y deseo por los miembros de la comunidad. Cada noche había una misa, animada por un grupo diferente, y las ceremonias de recibimiento y despedida de la Cruz fueron "grandes celebraciones" -al menos grandes desde la pequeña escala a la que estábamos acostumbrados en esa época en Cuba. En el momento que la Cruz llegó a Santa Clara, estaban todavía frescos los ecos del ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano, Febrero de 1986). La Iglesia Católica en el país experimentaba un lento y modesto depertar, después de años de ostracismo y persecución -persecución a veces abierta, otras encubierta...

Por eso no fue extraño ver que el templo "se llenara" de personas, algo que dos años atrás hubiera parecido imposible. La "marea alta" de cubanos volviendo a la Iglesia (o al menos mostrando un interés en ella) apenas comenzaba; el pico se alcanzaría a principios de los años 90, con el advenimiento del tristemente célebre "Período Especial"... Pero nosotros no teníamos ni la más mínima idea de lo que se nos avecinaba, así que por el momento disfrutábamos de ese instante de "celebridad" y "fama" en que de pronto se veía envuelta la Iglesia -y por ende sus miembros, que hasta hacía poco éramos considerados como parias en aquella sociedad abiertamente atea.


22 de abril de 2012

Un Son que no se olvida


Luego de solucionar, más o menos, los desperfectos técnicos del blog, tratamos de continuar nuestros esfuerzos en el mismo. Aunque, para ser honestos, hoy no escribimos nosotros, sino que compartimos una historia que nos mandó desde Cuba nuestro hermano Bartolo E. Ugalde Ramírez. Una vez más: gracias Bartolo por enriquecernos con tus sentidas crónicas de la parroquia manzanillera. ¡Y muchas gracias también a Salvador (Salvito) Galliano Garay a y Carola (Cari) Yaque por compartir con nosotros fotos del momento!

Un son que no se olvida (crónica sobre la visita del Padre Aguedo a Manzanillo, Diciembre de 2011).

Con una sorprendente asistencia, en particular de casi todos los que un día compartimos con el padre Águedo cuando fuera nuestro párroco entre 1970 y 1977, y con la lucida presencia del coro Santa Cecilia, participamos en la Santa Misa presidida por él, junto a otros dos frailes, uno de ellos el Superior General de la Orden en Cuba.

 
El Padre Aguedo con algunos hermanos de la comunidad de Manzanillo. El primero a la izquierda, con una gorra, es Bartolo, autor de este escrito (y a quien su modestia nunca le permitiría señalarse, así que nosotros lo hacemos por él).
Una vez terminada la Eucaristía me dirigí al Padre para felicitarlo por la homilía tan sencilla y profunda que sin lugar a dudas nos había regalado aquella grata mañana navideña, pero él, como podía haberme imaginado anticipadamente, me esquivó levantando su brazo en señal de total desacuerdo. Pienso que él no se creyó merecedor de mi elogio sincero por su gran humildad, sin embargo lo cierto es que supo hacerlo con mucha sabiduría, respaldada ésta por el peso de una vida sacerdotal de más de 50 años. Yo no oía sus sermones desde aquellos pasados años, cuando el sacerdote de unos 40 años aún no había alcanzado la madurez espiritual de hoy ni yo, su feligrés veinteañero, la experiencia para saborear sus enseñanzas. 

Mi  reencuentro con el padre Aguedo o Aguedito como solían llamarle sus más cercanos de la comunidad ha sido para mí un suceso muy positivo. Espero que también para él el haber vuelto sobre sus huellas, después de tanto tiempo, a su antigua parroquia de la Purísima Concepción de Manzanillo. La única visita que él recuerda fue muy breve en el año 1992 a propósito de la ordenación episcopal del padre Carlos Baladrón.

El mensaje de su predicación, además bajo el efecto de no pocas emociones, no pudo ser más afín a la fiesta de San Juan evangelista, el 27 del último mes del año, con los temas predilectos del discípulo amado, algunos de una u otra forma abordados por el amigo sacerdote con la simplicidad que lo distingue. Si queremos ser testigos de la luz tenemos que amar, perdonar, acoger, comprender… 

El padre Aguedo con el casi centenario Nono Escala, uno de los pilares históricos de la parroquia manzanillera.

Ya al término de su predicación nos narró una anécdota, un recuerdo suyo entre tantos, de cuando él estaba con nosotros. El y otro hermano de la comunidad, a quien todos los de aquella época recordamos bien, se habían pasado una mañana completa, bajo el sol, trabajando duro para tratar de resolver un grave problema: ¡No había agua en la casa parroquial! Desarmaron y armaron varias veces la turbina pensando que el problema estaba allí, chequearon tuberías, etc. y nada. Dados por vencidos y agobiados, se despidieron, el padre subió a su habitación y el hermano se fue a su casa hasta un nuevo intento. Y nos narra el sacerdote que estando en su cuarto y no pudiendo conciliar el descanso se le alumbró el bombillo…  bajó corriendo las escaleras y al destapar la cisterna vio que estaba seca. Y lo que ocurría era que un pequeño “palito” trababa el flotante, impidiendo que el agua fluyera al depósito. Solo tuvo el padre que quitar el pequeño obstáculo y en el acto la cisterna comenzó a recibir a la útil, humilde, preciosa y casta hermana. Y apuntaba el sacerdote en su sermón que así suele pasar en la vida. A veces basta que hagamos algo muy sencillo, hasta mecánico, para hacer que las relaciones de amor fluyan, que las personas sientan que son más que meros seres humanos. Una sonrisa, una palabra de cariño, un perdón, un apretón de manos. A veces queremos hacer algo grande, llamativo pero no es necesario, basta un detalle, mínimo, algo fácil, nada complicado para que al agua del amor fluya y llene la vida de esos hermanos a los que muy probablemente nosotros mismos hemos ahuyentado con nuestras actitudes de prepotencia, con una palabra dura o un NO tajante. 

Yo hubiera querido grabar ese mensaje. Así se lo comenté a Salvito Galliano que estaba a mi lado en el primer banco y me dio su aprobación. No es igual que yo lo escriba ahora con mis palabras.

El padre Aguedo de la Orden de los Frailes Menores fue y es una persona sumamente original, cura campechano, buen cubano que fumaba tabaco (ya no, pues se lo quitó el médico) y jugaba dominó (ya no pues dice que no tiene con quien) con su boina que a mí me recuerda que hizo estudios en España, siempre jaranero y que, gracias a Dios, sigue teniendo a Manzanillo como punto de referencia y muy dentro de su corazón. El lo dijo al comenzar su homilía, lo ratificó el Superior General antes de la bendición y el propio padre Aguedo lo acuñó cuando expresó, ya saliendo del presbiterio y adelantándose al canto final. “Ahora lo que hay que cantar es en Manzanillo se baila el son…” (copla popular manzanillera), haciendo así reír con él a toda la Asamblea. Visitó, además de la Purísima, las comunidades de la Costa donde también fue sacerdote.

Y se fue, sin despedida, hacia su actual comunidad de San Antonio en Miramar (Ciudad de La Habana), a las 4 de la madrugada en el microbús que lo trajo. ¡Gracias por tu visita, fray Aguedo!

1 de marzo de 2012

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

Tengo especial recuerdo de dos ocasiones en las que experimenté “la Comunión de los Santos” de manera particular.

La primera fue cuando el nacimiento de nuestra hija Ana. Tere había tenido un embarazo algo complicado, con una pre-eclampsia alrededor del séptimo mes, así que los médicos decidieron adelantar las cosas un par de semanas antes de lo previsto. El 27 de Abril de 2000 a las 7 de la mañana ingresó Tere al salón de partos del hospital materno de Manzanillo, sabiendo todos que sería un largo día. Por esas cosas de algunos lugares que no vale la pena detallar, a mi no me permitieron estar con ella en esos momentos. Así que me senté en una sala de espera del hospital tratando de no preocuparme demasiado y de tener paciencia –algo casi imposible. Durante esas largas horas supe a intervalos de lo que pasaba gracias a amigos que estaban dentro, en especial Luguita, que se portó como una madre y acompañó a Tere en todo el proceso. Como a las 6 de la tarde regresé a la casa a comer algo y de paso aproveché para “actualizar” a familiares y amigos que también estaban preocupados y esperando por el desenlace de la jornada. Entre las personas con las que me comuniqué en esos momentos estaban las monjas salesianas de la parroquia, también muy cercanas a nosotros.

A comienzos de la noche Ana empezó a asomar su cabeza, pero extrañamente se resistía a salir y se escondía de nuevo en el útero. Por varias veces se repitió esta situación hasta que los médicos finalmente decidieron practicar la cesárea, al ver que eran cerca de las 10 de la noche, y habían pasado casi 15 horas de sufrimiento para Tere (y Ana). Aproximadamente en esos mismos momentos, en la parroquia transcurría la misa semanal de 8.15 pm y, al terminar la liturgia, las monjas pidieron a la comunidad que rezaran por Tere y por su bebé para que pronto terminara todo, y para que las dos salieran bien. Yo no estaba en la Iglesia, pues había regresado al hospital directamente desde la casa.

Mientras los médicos operaban, la comunidad rezaba por Tere… Pero ni en el hospital ni en la iglesia se sabía en esos momentos lo que pasaba en el otro lugar (excepto Dios). Cuando finalmente Ana emergió al mundo, descubrieron que tenía el cordón umbilical enlazado en su cuellito. Si hubieran seguido insistiendo con el parto natural lo más seguro es que Ana hubiera muerto asfixiada.

La sincronía de estos eventos pudiera explicarse como una coincidencia, pero para mí estuvo clarísimo que la comunidad entera rezando por Tere fue la que propició toda la decisión final, y su intercesión salvó la vida de Ana. Como para reforzar este convencimiento, las monjas se aparecieron en el hospital al terminar de rezar en la Iglesia, y en esos mismos momentos Tere y Ana salían del salón de operaciones. Fue entonces cuando yo pude “atar todos los cabos” de esta historia. Y fue en ese mismo momento que pude ver a Ana por primera vez. Allí, junto a Sor Rocío, Sor Enrika y Bertica García, que habían estado rezando por nosotros junto con toda la comunidad. Y allí, para mi quedó clarísimo lo que era la Comunión de los Santos, no en la teoría, sino en la práctica. ¡Qué clase de bendición recibimos aquella noche, sin siquiera estar conscientes de ello!

22 de enero de 2012

Martes de Don Bosco y otros recuerdos

Se acerca la fiesta  de Don Bosco y a mi mente vienen recuerdos de los años vividos con los salesianos, a los cuales debo, junto con mis padres y catequistas, mi formación inicial -como católico y como ser humano. Esas primeras influencias en la vida, que nunca se olvidan y se llevan siempre en el corazón.


Recuerdo las misas de los martes, que terminaban con la procesión para besar la reliquia de Don Bosco que había en la  parroquia. Esos "martes de Don Bosco" donde cantábamos "Su concieto han entonado las campanas clamorosas" y se rezaba una oración especial al Santo. No tengo ningún archivo musical de esta canción, pero al menos en Youtube se encuentra este video, que si bien no es de mucha calidad musical, sí denota el cariño de los cantantes a Don Bosco, y lo que significó para ellos la presencia salesiana en sus vidas. Leyendo los comentarios de varias personas a ese video es también evidente la influencia de Don Bosco en tantas y tantas vidas.



Nuestra parroquia del Carmen tuvo, por muchos años, sacerdotes salesianos que provenían mayormente de Europa, especialmente Italia. Era una época en Cuba en que muchos religiosos y religiosas extranjeros "pegaron sus hombros" juntos con los cubanos para mantener viva y activa a la Iglesia -en tiempos de persecución y de críticas a la religión. Estos religiosos y religiosas misioneros, que hemos mencionado en otros artículos de nuestro blog (por ejemplo aquí, o en este otro enlace, y también aquí), plantaron su campamento con nosotros y nos acompañaron la mayor parte de sus vidas...

3 de enero de 2012

LA PARROQUIA COMO CASA Y LUGAR DE ENCUENTRO. SEGUNDA PARTE

Hace un par de meses escribimos sobre la parroquia como CASA y como lugar de encuentro, y en ese momento nos propusimos volver sobre el asunto otras veces. Este es un tema fascinante y que creemos importante en la vida de los cristianos. A fin de cuentas, si nos consideramos TODOS como hermanos y hermanas en Cristo, entonces la parroquia debería sentirse de manera natural como una segunda casa.
Feria de Otoño en Our Lady of Mount Carmel, Ottawa, Canadá, 2011. La comunidad trabajó como una gran familia para este evento, hecho que nos inspiró a preparar varios escritos sobre la Parroquia como Casa y lugar de Encuentro.


Lamentablemente hay parroquias que lo menos que parecen es un hogar -bueno, quizás se asemejen a una familia llena de conflictos y dificultades. Afortunadamente también hay muchas parroquias que funcionan y verdaderamente se sienten como un HOGAR. Nosotros fuimos afortunados en crecer en dos parroquias católicas que fueron para nosotros como segundas casas.

La primera vez que yo me di cuenta de esta "bendición" fue escuchando historias de mis padres. Recuerdo que ellos comentaban que, siendo miembros del equipo de jóvenes de su comunidad en los años 60 del pasado siglo, se reunían en la parroquia a escuchar la radio. Había entonces un programa, en la emisora cubana Radio Progreso, que se titulaba "Nocturno" y le gustaba mucho a los jóvenes. Por cierto, que este programa todavía existe, 45 años después de su primera trasmisión en Agosto de 1966. 

10 de diciembre de 2011

Mosaico de Nacimientos Navideños. Segunda Parte

Continuamos con la construcción de nuestro "mosaico navideño", el cual estamos construyendo poco a poco, pegando juntas fotos de diferentes nacimientos (Belenes) que vamos encontrando. Ya tenemos cuatro imágenes, pero esperamos que el mosaico siga creciendo a medidad que incorporamos más durante el paso del Adviento. Por supuesto: además de las imágenes, traemos historias asociadas a las mismas.

Hoy les invitamos a que salgan de nuestro blog para leer historias de otros dos blogs hermanos -de donde hemos tomado estas imágenes. Sus escritos son magníficos y el mensaje que comparten es a la vez bonito y profundo. Pueden encontrarlos haciendo clic en los siguientes vínculos: "Carmelitas Teresianos de la Divina Misericordia" y "Siete en Familia".

Durante el Adviento esperamos seguir compartiendo escritos de otros blogs hermanos. ¡Hay tantos católicos en el "ciber-espacio" escribiendo tantas cosas buenas! Tanto que leer y aprender, y tan poco tiempo para hacerlo... 

Mientras tanto, seguiremos incorporando imágenes a nuestro "mosaico" en las próximas entregas de esta "serie de Navidad". ¡Manténganse en contancto y buen fin de semana!

9 de diciembre de 2011

LA FIESTA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN EN MANZANILLO

Fiesta de la Inmaculada Concepción de María. Diciembre 8.

Esta festividad es muy antigua y bien conocida por todos los cristianos. A nosotros como cubanos pues claro que nos llegó de España, en que desde 1760, en tiempos de Carlos III, tomaron como universal Patrona de toda la monarquía a la Santísima Virgen en su Inmaculada Concepción.

El que los manzanilleros la tengamos como patrona se debe a la victoria obtenida sobre los corsarios ingleses en el año 1819. El pueblo consideró a la Virgen Purísima como su patrona, porque ella precedió la batalla y contribuyó a obtener la victoria. Los manzanilleros también la conocen como “Virgen del Combate”.

Desde mi experiencia personal (finales de los 60 hasta la actualidad) la fiesta patronal fue siempre una fiesta para los parroquianos, nunca fue una fiesta de pueblo. Es posible que antes de "la Revolución" la historia fuese diferente, pero lo que a mi me tocó vivir fue una fiesta entre nosotros. Su celebración, cerca de la fiesta de la Virgen de la Caridad y próxima a la Navidad, como que le restaba importancia entre las personas de piedad popular -que son las que se acercan a la Iglesia en tiempos especiales. Tampoco las organizaciones civiles y del gobierno le hacían referencia. Estoy convencida que un buen porciento de la población manzanillera desconocía que tenían patrona. Y eso que una de las calles del centro de la ciudad llevaba (y todavía lleva) su nombre: Purísima. 

La imagen de La Inmaculada es parte del escudo de armas de Manzanillo desde 1832. Pero también el escudo fue ignorado por las autoridades civiles. Recuerdo que en los años 80, un fervoroso católico manzanillero, dibujante y amante de la historia de nuestra comunidad (Rolando "Tito" Estrada) pintó uno a gran escala y por muchos años presidió el salón parroquial. Así fue como yo, y otros muchos más, supimos que nuestra ciudad tenía un escudo y que nuestra patrona estaba en su centro. Alrededor de los años 90 la nueva generación de historiadores locales hicieron un rescate de las verdades históricas y es así como hoy en día se conoce un poquito más del escudo y de la imagen de la Virgen del Combate que aún se conserva.


Escudo de la ciudad de Manzanillo, Cuba.

8 de diciembre de 2011

Mosaico de Nacimientos Navideños. Primera Parte

Nosotros recordamos bien, y con mucho agrado, cuando en nuestras respectivas parroquias se preparaban en Adviento los nacimientos navideños en el templo. Entonces se reunían los miembros de la comunidad con mayor talento artístico y gusto para decorar... a los cuales nos sumábamos algunos "chapuceros" (como Jose) para ayudar a cargar y mover cosas. Se pasaba una buena tarde juntos (y a veces más tiempo) preparando las viejas figuras de yeso, las cartulinas amarillas con paisajes pintados en acuarela semi-desteñida, los antiguos bombillos y decoraciones -de los cuales siempre se rompía alguno en estos trajines... pero al final la laboriosidad y tenacidad de los "artistas" se imponía, y todos en la parroquia contemplábamos con orgullo el nacimiento y adornos del templo. Era siempre una parte importante del espíritu y celebración de la Navidad. 

A esto se sumaba, por supuesto, la preparación del nacimiento familiar, en cada casa. Muchos hogares, aunque no todos, se sumaban a este despliegue artístico. Algunos nacimientos eran bien sencillos, otros más rebuscados o con más recursos. Pero igual estaba el deseo de MARCAR esa época del año de una forma visible.
Por supuesto que esto no es lo más importante en la celebración de la Navidad. Ni debe ser el motivo central o motor de nuestro vivir en estos días de Adviento. La primera (y verdadera) Navidad fue bien modesta, ignorada, sufrida. A veces se nos olvida esta dimensión cuando nos dejamos llevar por otras cosas menos importantes que nos rodean en estos tiempos.

Pero, recordemos también que Dios es Amor y Alegría. Y como Padre nuestro seguro que quiere que nos alegremos pensando en el nacimiento de su Hijo. Por eso la preparación de los nacimientos (en las casas o parroquias) es una ocasión de celebrar y alegrarse. 

23 de octubre de 2011

LA PARROQUIA COMO CASA Y LUGAR DE ENCUENTRO. PRIMERA PARTE

La noche del martes pasado acompañé a Tere a una reunión en la Iglesia. La comunidad se preparaba para su feria de otoño (evento anual para recaudar fondos para la parroquia) y Tere era una de las responsables del evento. Era una simple reunión de coordinación, pero al entrar a la casa parroquial recordé de repente similares situaciones en Cuba. En la biblioteca de la parroquia había un grupo de personas atendiendo un curso de Biblia. En otro salón había un grupo diferente reunido (no sé exactamente para qué). Finalmente, en el salón del sótano estaban los encargados de la feria otoñal.

Como mi presencia era secundaria (Tere era la responsable de una de las áreas de la feria, yo nada más sería voluntario) por un momento dejé mi mente correr al pasado recordando otras noches de reuniones en la Iglesia a mitad de semana. En Cuba, a pesar de tantas carencias y otras dificultades de la vida (raramente encontradas fuera de la isla), no existe tanta presión con el uso del tiempo, ni tanta prisa como en muchos otros lugares de la sociedad occidental de nuestros días. Entonces (NOTA: Hablo hasta el año 2006, cuando vivíamos allá, después de esa fecha probablemente las cosas se mantienen más o menos igual, pero no nos consta personalmente) era común encontrarse por diversos motivos en la parroquia durante las noches “entre semana”, como las llamábamos. Lo mismo era para un curso de formación, un encuentro de oración, la reunión semanal/quincenal/mensual de algún grupo, el Consejo Parroquial… o sencillamente para compartir tiempo juntos en la Casa Común. No era raro que entre Lunes y Viernes tuviéramos 2-3 de estas noches, prácticamente todas las semanas del año. Si a esto se añadía la misa dominical (cuando no otras misas), uno podía decir que la Iglesia, después de la casa y el centro de trabajo, era el lugar más común en nuestras vidas. Tanto en sentido metafórico como literal, la parroquia era un verdadero Hogar para todos nosotros  


16 de julio de 2011

YO SOY DEL CARMEN

Esta mañana, mientras nos íbamos de compras, hablaba con mi hija Ana acerca de la fiesta que se celebra hoy: Nuestra Señora del Carmen. Y cuando ella me preguntó por qué era tan importante para mí, le dije: porque es la fiesta patronal de la Iglesia donde yo nací. En ese momento Tere, que estaba a mi lado, bromeó: “sí, Ana, porque tu papá no nació en un hospital materno sino en la Iglesia del Carmen”. Por un instante, en los ojos de nuestra hija cruzó la duda de si esto era verdad, pero su lógica de 11 años inmediatamente le hizo ver que no era posible. Un segundo después Tere y yo le corroborábamos que, claramente, yo no había nacido en ninguna Iglesia, sino en el hospital materno de Santa Clara. Era sólo una expresión metafórica –con la ayuda de nosotros, Ana hace un par de años que ha empezado a entender el significado de metáforas, símiles, sarcasmos, y otras complejidades del mundo adulto al que ella aún no pertenece, pero en el que poco a poco se va adentrando.


20 de junio de 2011

UN HALLAZGO INESPERADO

Probablemente la mayoría de nuestros -escasos pero fieles- lectores no sabe dónde queda ni qué es el pueblo de Wilno en Ontario. Hasta el fin de semana pasada nosotros tampoco teníamos la menor idea. Nos íbamos de campismo a un lugar cerca del extremo sur-este del Parque Provincial Algonquin. En el viaje de ida, a unas dos horas y media de Ottawa, nos sorprendió de momento la visión de una magnífica Iglesia, entre colinas llenas de bosques y lagos. Por un instante pensamos doblar hacia el lugar para ver de qué se trataba, pero ya el carro había pasado la entrada hacia el templo, y como venían otros autos en sentido contrario, continuamos viaje. Instantes después cruzamos el pueblo de Wilno y mi mente, inconscientemente, tomó nota del nombre del lugar. Antes de comenzar el viaje, yo había leído en Internet que toda esta región constituía el primer asentamiento de polacos en Canadá, y de hecho, camino al campismo cruzamos varios pueblecitos pequeños con tarjas, museos, y otros indicios (como los nombres de las calles) que indicaban claramente la herencia polaca de la zona.

13 de junio de 2011

La Civilización del Amor

A fines de la década de los 80, se popularizó en muchos templos católicos cubanos la canción “Nueva Civilización”. Pueden encontrar una versión, con una melodía ligeramente diferente a como se canta en Cuba, en este vínculo de Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=ydfxiLlrhXU&feature=related). La canción se compuso para la primera Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Juan Pablo II, en el año 1987 en Buenos Aires, Argentina. En Cuba la canción se acogió con toda la fuerza y entusiasmo que fuera posible, y rápidamente se extendió más allá de la Pastoral Juvenil hacia todos los rincones y actividades parroquiales. ¿Quién no recuerda esos encuentros donde los participantes se tomaban de las manos para cantarla juntos?

Además de la música, la letra de la canción se utilizó como inspiración en retiros y convivencias. Yo recuerdo, por ejemplo, que el tema central de la Convivencia Salesiana de Jóvenes de 1988 se dedicó a “La Civilización del Amor”, y durante esos días los jóvenes participantes reflexionábamos con entusiasmo (¿y también ingenuidad?) sobre las posibilidades reales de construir esta sociedad alternativa basada en el Amor. Adjuntamos debajo imágenes de los cantorales de dicho encuentro, impresos con uno de esos viejos mimeógrafos que mencionamos en un comentario anterior (http://venconnosotrosacaminar.blogspot.com/2010/12/el-viejo-mimeografo.html).


7 de junio de 2011

LA MULTIPLICACION DE LOS PANES Y LOS PECES DESDE VARIAS PERSPECTIVAS

El domingo pasado fue el “Coffee Sunday” mensual de nuestra parroquia. Después de Misa la comunidad baja al sótano de la Iglesia para compartir café, té, jugos, galletas, y alguna que otra golosina. La comida es el “pretexto” para reunirse, conversar, compartir, en una palabra: vivir como comunidad y familia. Hace unos años que nosotros somos parte del equipo que prepara estos “Coffee Sunday”, incluyendo comprar la comida que se brindará. Pero para este domingo se invitó a las personas a traer alimentos y refrescos, además de los que normalmente se brindan por parte de la parroquia.

Esa mañana, mientras preparábamos las cosas, las personas bajaban al sótano a traer sus “ofrendas” para la ocasión: galletas horneadas, frutas, jugos, dulces, “saladitos”, o simplemente comida comprada en un supermercado. Como siempre pasa en estos casos, la comida no sólo alcanzó sino que sobró para la siguiente misa (dos horas después). Las “respuestas” siempre sobrepasan las “necesidades” reales de estos encuentros.

28 de abril de 2011

DISFRUTANDO LA VIGILIA PASCUAL

El Sábado Santo es la celebración más larga en la liturgia de la Iglesia Católica. Fácilmente puede extenderse dos horas –o más, dependiendo de la dinámica del lugar donde se celebre. No es raro, entonces, encontrar personas que se quejan de lo agotadora que es esta celebración. Recordamos algunos sacerdotes y parroquias (en Cuba y fuera de Cuba) que se esforzaban y/o esfuerzan por “reducir” la duración de la misma. Cuando se piensa desde esas coordenadas, es práctica común el eliminar algunas lecturas, acortar la homilía, “saltarse” el canto de las letanías, etc. “Que todo sea por el bien de los feligreses”, se piensa. “No hay necesidad de agotar a las personas”, se argumenta. Parece razonable, especialmente en esta sociedad donde el tiempo es uno de los bienes más escasos y codiciados…

Lo que pasa es que si se aplica esa misma “lógica” a otras facetas de la vida, las cosas no se ven igual. ¿Se imaginan a alguien que proponga “acortar” los festejos de Año Nuevo -con el pretexto de que la fiesta del 31 de Diciembre es tan larga y agotadora? O que se reduzca la duración de los seriales de TV, las películas, eventos deportivos, conciertos de artistas famosos, etc. No es difícil adivinar que por allí no se llega a ningún camino. Pero, más que debatir por qué a veces claudicamos tan fácilmente en la Iglesia, queremos comentar aquí sobre las muchas oportunidades de disfrutar la Vigilia Pascual. 

6 de abril de 2011

REFLEXIONES SOBRE LA PASTORAL JUVENIL EN CUBA, SEGUNDA PARTE

En la primera parte de una serie sobre la Pastoral Juvenil (PJ) en Cuba, a manera de introducción, recorrimos algunas condiciones políticas, sociales y económicas que han marcado a los jóvenes del país durante el último cuarto de siglo. Ahora nos enfocaremos en los desafíos eclesiales del trabajo con la PJ. En futuras entregas comentaremos sobre experiencias personales del trabajo con los jóvenes. 

Queremos aclarar que los datos que siguen se basan en la experiencia de Jose con la PJ de Manzanillo entre 1993 y 2005 (y en menor medida también en su participación con el equipo diocesano por esas mismas fechas). Obviamente esto no representa la realidad nacional, ni tampoco abarca lo sucedido en los últimos 6 años en Cuba. Por tanto, algunas situaciones pueden estar desactualizadas o superadas. Pero quizás parte de las ideas expresadas tienen validez todavía. Juzguen por Uds. mismos.

En los grupos de PJ apenas 20% de los jóvenes venía a la Iglesia desde pequeño, y más de dos tercios comenzaron a asistir en los últimos 5–10 años. Un alto porcentaje proviene de hogares divididos, con padres divorciados, y la mayoría de sus  familias no asiste a la Iglesia. Tres de cada cuatro han experimentado estar becados de una u otra forma. Un tercio ha cursado estudios universitarios (probablemente en la actualidad la proporción sea mayor a raíz de la “universalización de la enseñanza” de los últimos años). Muchos tienen familiares o amigos en el extranjero, y la mayoría quiere irse del país, por cualquier vía posible. La proporción de jóvenes sin estudiar ni trabajar oscila entre 20-30 %; aunque esto es muy dinámico, porque constantemente hay quienes consiguen un trabajo o estudio, y otros que pierden o abandonan lo que tenían.

La mayoría asisten a misa dominical, aunque no prestan mucha atención y es poco probable que VIVAN la Eucaristía (para ser justos: sería interesante analizar qué proporción de adultos hace lo mismo en nuestras Iglesias, a lo mejor en esto son iguales a los jóvenes). Menos de un 20 % está comprometido con alguna pastoral (en su mayoría catequesis de niños y adolescentes, y misioneros), aunque muchos muestran disposición por ayudar en algo. Respecto a sus conocimientos eclesiales, más del 80 % no sabe lo que fue el ENEC, y no ha leído nunca “El amor todo lo espera” ni ningún otro documento episcopal cubano importante. La mayoría conoció del mensaje que Juan Pablo II dejó a los jóvenes (básicamente porque en esa época se realizaron muchos encuentros sobre la visita papal a Cuba), pero probablemente pocos recuerden de qué trataba. En general hay un grado significativo de desconocimiento sobre la historia más reciente de la Iglesia (¡esa historia que coincide con sus años de vida!). Las nociones sobre Catequesis, Moral Cristiana, Biblia (por no hablar de Teología, Filosofía, Doctrina Social, etc.) son rudimentarias, cuando no erróneas.

Al analizar el trabajo de la PJ en su conjunto es evidente el gran avance que ha experimentado en los últimos años. Una mirada atrás (del ENEC hacia acá) habla por sí sola del interés, esfuerzo, recursos y amor que se han invertido con entusiasmo y entrega por y para los jóvenes. La PJ está organizada y estructurada en el ámbito nacional, con objetivos, metas y propósitos claramente definidos. Existen valiosos materiales disponibles (escritos y audiovisuales), algunos elaborados en Cuba y con lenguaje apropiado a nuestro contexto. Hay muy buenos sacerdotes y monjas trabajando en o para la PJ, algunos de notables talentos y capacidades. Igualmente hay numerosos laicos y jóvenes comprometidos de lleno como animadores de la PJ.

También se reconoce en las parroquias que la PJ es importante. Los jóvenes son el futuro de la Iglesia, y la Iglesia del futuro. Sin embargo, muchos consideran la PJ como algo de no mucho éxito, quizás porque “no se palpan” resultados a corto o mediano plazos. Se invierten muchos recursos humanos y materiales, se trabaja duro, pero muchas veces los jóvenes no responden como se esperaría. La proporción que persevera entre el total que se acerca a la PJ es baja y aún ésos que permanecen no necesariamente se comprometen activamente en la comunidad.

Sin embargo, sólo Dios sabe cuánto bien ha hecho la  PJ en Cuba. Sólo Él sabe lo que queda en el corazón de cada uno de esos jóvenes que pasan por la PJ y siguen de largo. Nosotros somos sólo sembradores, y a Dios corresponde decidir dónde, cuándo y cómo germinarán las semillas, y quiénes recogerán sus frutos. En el campo espiritual es inapropiada cualquier comparación que evalúe solamente desde una perspectiva  de “esfuerzos–resultados”. Pero, claramente, hay siempre aspectos a mejorar. Lo que sigue es una valoración crítica de qué pudiera cambiarse en la PJ en Cuba.

Aunque la PJ está bien organizada a niveles “supracomunitarios” (vicarial, diocesana, nacionalmente), quizás se descuida algo el nivel más importante: la base. Poco importa cuán brillantemente formulados estén objetivos y metas; cuán excepcionales sean los asesores; cuántas reuniones organizativas preparen los equipos directivos... Al joven “de a pie” no le importa tanto saber cuál es el obispo asesor nacional de la PJ o quién es el sacerdote encargado en la diócesis. Más bien le importa que sus asesores y animadores comunitarios estén cercanos física y sentimentalmente; que les pueda confiar los problemas que le agobian y que pueda encontrar respuestas que le ayuden en su vida; que se sienta querido y acogido en el grupo.

Otro aspecto vital es la formación que se les brinda en la Iglesia. Los jóvenes actuales han vivido en un entorno cambiante, donde lo que era malo ayer, hoy es bueno (y mañana ¿quién sabe?). Muchos fueron arrancados de sus hogares a edades tempranas y crecieron lejos, entre valores morales cuestionables. Desarraigados, decepcionados, incrédulos hacia el futuro, que parece incierto; con poca o errónea cultura religiosa; indisciplinados, mal educados, sin hábito de escuchar al que habla...

Desgraciadamente muchas veces estas realidades no se toman en cuenta plenamente al preparar los encuentros. Es necesario “bajar” para escuchar sus criterios, vivencias, angustias y desafíos. Y explicar las posiciones de la Iglesia desde una óptica “no condenatoria”, ofrecer el mensaje enriquecedor de Jesucristo adecuado al contexto que ellos viven. Es crítico proporcionarles opciones y modelos reales, concretos, creíbles, para vivir como cristianos en el mundo actual. Cuando se descuida la manera de dirigirse a los jóvenes, puede suceder que ellos se distancien de la Iglesia.

Igualmente imprescindible es tratar de vincular al joven con algún compromiso comunitario, para que pueda EXPERIMENTAR (y no solamente  CONOCER) el cambio de vida que necesita  toda conversión y camino hacia la fe en Jesús. Es verdad que lo jóvenes suelen ser inconstantes en sus responsabilidades, cuando no se niegan a asumirlas. Pero esto no nos exime de seguir proporcionándoles opciones. En este sentido sería muy útil que otras pastorales se volcaran más hacia la PJ, un tema sin dudas polémico. Sin embargo, muchas pastorales tienen bastante campo para los jóvenes. Y la experiencia demuestra que cada vez que se vinculan, hay beneficios mutuos y un mayor sentimiento de comunidad en la Iglesia. Además de la ganancia que supone contar su entusiasmo, energía y entrega.

El tema “vocacional” entre los jóvenes se ha tocado siempre de forma deficiente en la PJ, y lo poco que se habla se enfoca solamente a la opción para la vida religiosa. Esto se traduce a la “captación de jóvenes prospectos”, que se preparan en especiales encuentros y retiros “vocacionales”. El trato no cuidadoso de esta realidad lleva a cierto distanciamiento entre éstos “vocacionables” (como se les llama) y los demás jóvenes, con consecuencias no siempre favorables. Preparar para el matrimonio (o para vivir un noviazgo, o  para discernir qué carrera o estudio seguir en el futuro) son también temas “vocacionales”, aunque la preparación para este tipo de vocación usualmente se descuida o en el peor de los casos se ignora. En este sentido la Pastoral Familiar, en conjunto con la PJ, podría ocuparse un poco más del seguimiento, formación y preparación de los novios; y, además, utilizar la no despreciable fuerza del ejemplo de amor y entrega que proporcionan nuestros matrimonios y familias cristianas. Porque pretender que nuestros jóvenes vivan noviazgos serios, constituyan en el futuro matrimonios ejemplares, se sientan realizados profesionalmente en sus trabajos, etc., sin darles ninguna preparación ni acompañamiento previo, es ingenuo.

Otro punto vital, increíblemente descuidado muchas veces, es la vida  espiritual de los jóvenes. ¿Cómo pretender que cambien sus vidas (actitudes y comportamientos) si no se les ofrecen suficientes espacios para el desarrollo de su espiritualidad? ¿Cuándo INTERIORIZAREMOS (y actuaremos en consecuencia) de que sólo la EXPERIENCIA de una relación profunda con Jesús es la que puede TRANSFORMAR las vidas de las personas, y no la cantidad de actividades que seamos capaces de realizar? Este descuido se palpa en la falta de promoción de momentos para la vivencia personal, íntima y vivificante de Dios (sea un grupo de oración, rezo del Rosario antes de la Misa, visitas al Santísimo, invitación a la oración en la vida diaria, fomento de cualquier devoción, retiros, celebraciones penitenciales, etc.). Recordemos que nadie aprende solo. Hay que aumentar cuantitativa y cualitativamente los momentos que se dedican a la oración en la PJ, especialmente la oración personal.

También es importante la frecuencia con que los jóvenes se encuentran en la Iglesia (usualmente una vez por semana, más la misa dominical). Es muy difícil que alguien pueda influir en la vida de alguien si sólo los ve un par de horas a la semana. Las buenas, al igual que las malas influencias son, sobre todo, cuestión de tiempo. Aunque es muy difícil preparar más de un encuentro formativo semanal, no lo es tanto el promover que los jóvenes frecuenten más la Iglesia como grupo. Puede ser para jugar, escuchar música, ver videos, conversar. Que el encontrarse en la Iglesia con cualquier pretexto sea algo que motive, impulse y anime a la PJ. Esto también es formación, y es promover otras influencias además de las de la calle. Aún mejor sería lograr que los propios jóvenes sean los responsables de estos encuentros, si se logra interesarlos en los mismos y crearles un sentido de pertenencia a la Iglesia como grupo, ya se estará caminando seria y positivamente en el mejoramiento de la PJ.

En cuanto a la participación de los sacerdotes, es útil destacar que ni el trabajo de laicos o religiosas, aún siendo ejemplos de entrega y dedicación, puede suplir su labor. A veces parece que con tanto trabajo pastoral y tantos desafíos apremiantes, los sacerdotes se ven agobiados y sin tanto tiempo disponible para los jóvenes como antes. Y que conste que no es lo mismo “estar cerca de la PJ” a “estar cerca de los jóvenes”. Vienen a la mente San Juan Bosco y el Padre Félix Varela. En una época en que la juventud corría grave peligro, Don Bosco fue especialmente sensible a su situación y les consagró su vida y muchos talentos; no en balde Juan Pablo II lo nombró “Padre y Maestro de la Juventud”. El Padre Varela también dedicó grandes esfuerzos a formar y acompañar los jóvenes de su época; y después, lejos de Cuba (y de sus jóvenes) se lamentaba con una frase llena de hondo cariño y profunda confianza: ”...diles que ellos son la dulce esperanza de la Patria...”

Precisamente porque son la esperanza de la Patria y de la Iglesia deberíamos dedicarles más tiempo y corazón a los jóvenes. Ojalá y no sea demasiado tarde.

18 de marzo de 2011

IMPRESIONES DIVERSAS DESDE UN LUGAR DIFERENTE

Por razones de trabajo me encuentro en Auckland, Nueva Zelanda (y Tere y Ana están en Cuba, por eso no hemos podido poner muchos más comentarios en el blog). El hotel donde me hospedo está a sólo dos cuadras de la Catedral St. Patrick and St. Joseph, así que en las mañanas aprovecho para ir a misa de 7 am allí antes de seguir para la Colección Nacional de Insectos de Nueva Zelanda, la institución que me ha invitado. Esta posibilidad de asistir a misas temprano, a primera hora del día, es una oportunidad que se agradece y valora. A mí me recuerda cuando, siendo estudiante de primaria en Santa Clara, a veces hacíamos lo mismo en la Iglesia del Carmen, pues nuestra casa en ese entonces quedaba a menos de media cuadra del templo. Y, a pesar de lo diferentes que son la Santa Clara de principios de los 80 del pasado siglo y el Auckland del 2011, hay muchas cosas en común entre ambas celebraciones.

En primer lugar, están esa oscuridad y silencio comunes al inicio del día. Todavía no ha salido el sol, ni el tráfico (en Auckland) o el ruido de la ciudad que se despierta (ambas ciudades) han alcanzado los niveles que tendrán más tarde, en plena hora pico (“rush hour” en Inglés). El templo invita a la contemplación y la paz espiritual, y uno puede verlo y sentirlo en cada persona que está allí. La misa es, por fuerza, breve, ante el apuro de seguir con las tareas del día. Pero la celebración se vive intensamente, se disfruta muchísimo. Es como un alto, un coger aire antes de sumergirse en la vorágine cotidiana que sigue.

12 de febrero de 2011

REFLEXIONES SOBRE LA PASTORAL JUVENIL EN CUBA, PRIMERA PARTE

Vamos a dedicar varios comentarios al trabajo de la Pastoral Juvenil (PJ) en Cuba. Queremos empezar con un recuento de la vida y experiencias que les ha tocado enfrentar a los jóvenes que hoy asisten a la PJ en las parroquias cubanas.

La PJ se enfoca principalmente en jóvenes de entre 15-30 años. La mayoría nacieron a fines de la década de los 80. “El Mariel” para ellos es sólo una referencia anecdótica, contada por alguien de mayor edad (aunque posiblemente alguien de su familia o amigo cercano emigrara en esa época). El bloqueo de Estados Unidos era algo que no importaba mucho, pues en ese entonces la URSS era “todopoderosa” y junto a ella todo iría bien. La religión era “el opio de los pueblos”, anticientífica, llena de tabúes que limitaban y empobrecían al hombre. Justo en esa misma época en Cuba ce celebraba el ENEC.

5 de febrero de 2011

TESTIMONIO DESDE CUBA: ALGO MAS QUE "ALGO"

Me llamó poderosamente la atención durante la visita de la Imagen bendita de la Virgen de la Caridad a mi Parroquia de la Purísima Concepción de Manzanillo, entre otras tantas cosas, todas dignas de recordación, la firme voluntad de la mayoría de las personas que acudieron a nuestro templo, de dejar «algo» consignado por escrito. A pesar de nuestras sugerencias a los devotos visitantes de ser breves, de expresar solo sus impresiones, sus experiencias personales, al contemplar la preciosa imagen y lo que la Madre les había proporcionado vivir, todos ellos escribieron lo que desearon, tomándose el tiempo necesario, después de hacer una larga fila, sin quejas, con una paciencia inaudita, delante de las mesas donde estaban situados los cuadernos para tal fin, cola que, por cierto, no cesó durante esos cuatro días de presencia de la Mambisa en nuestra iglesia parroquial. 




30 de enero de 2011

La Iglesia Católica en Cuba y WikiLeaks. Segunda Parte

En esta segunda parte realizaremos un breve recuento de las actividades pastorales de la Iglesia Católica en Cuba desde 1986 hasta el presente. Estas actividades tienen una influencia considerable en el entramado de la sociedad cubana, y demuestran que la Iglesia no “ha capitulado” ni sus programas son “limitados”, como se menciona en el cable de la Sección de Intereses de La Habana filtrado por WikiLeaks hace pocos días.

Entre 1986 y 1996 la acción pastoral se centró alrededor de las prioridades establecidas durante el ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano), donde la Iglesia se consideró y definió a sí misma como Orante, Encarnada y Misionera. Precisamente a partir del ENEC las actividades pastorales comienzan a incrementarse y diversificarse sustancialmente.