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5 de enero de 2013

Acerca de la NASA y la Biblia, y otras leyendas infundadas. Primera parte

Comienza el año y todos como que nos llenamos de energía en muchos sentidos. Muchos se proponen cambiar, ya sea físicamente (haciendo más ejercicios), o en cualquier otra esfera de la vida. 

El nuevo año inspira nuevos propósitos -o al menos tratar de retomar planes abandonados... y una de las cosas que aumenta en estos días es el intercambio de correos electrónicos. Para desearnos lo mejor en el nuevo período que tenemos adelante, para enviarnos postales de felicitaciones...

O para compartir tantas presentaciones electrónicas que circulan por el ciberespacio. ¡Muchas son tan bonitas! ¡O llenas de inspiración! Como que nos sentimos obligados a apretar el botón de "Reenviar" a todos nuestros amigos o a toda una lista de correos electrónicos...

A mi nunca me ha gustado esta práctica. Porque me parece impersonal. Permitánme explicarme: Es perfectamente normal que uno reciba o lea un mensaje o presentación que le recuerde a alguien en particular. Lo que no es normal es pegar una longaniza de direcciones electrónicas y "forwardear" el mensaje a todos. 

Sería mucho mejor escribirle a la persona en particular que nos recordó la presentación y decirle: "Fulano, al ver este mensaje me he acordado de ti y quisiera compartirlo...". Pero desgraciadamente muchas nos inundamos unos a otros con las mismas presentaciones. Que frecuentemente nos llegan por varios amigos a la vez. Es como una cadena sin final, que a veces agobia. O al menos toma TIEMPO para poder abrir y leer esos mensajes.

Pero lo peor es cuando empezamos a circular mensajes que no son verdad. Por supuesto, que no lo hacemos intencionalmente, pero igual contribuimos a propagar mentiras. Mentiras que en algunos casos son inocentes, pero en otros hacen daño y afectan a nuestra fe. Tenemos que estar alertas con estas cosas, porque pudiéramos estar contribuyendo, aún sin quererlo, al desconocimiento y engaño de otras personas. El demonio se vale de muchas formas para apartarnos de Dios.

8 de marzo de 2012

VOTOS SOBRE EL MATRIMONIO Y EL NOVIAZGO

Nuestros queridos amigos, Lina y Carlitos, nos enviaron hoy un correo desde Bayamo, Cuba. Nos piden que apoyemos su trabajo pastoral en Cuba -que se enfoca mayormente en la Pastoral Familiar, especialmente la preparación de novios al matrimonio. 

A pesar de que llevamos seis años viviendo fuera de Cuba, recordamos muy bien el extraordinario y dedicado trabajo de Lina y Carlitos en la diócesis de Bayamo-Manzanillo. Ellos tienen muchos años en este empeño de acompañar, ayudar y animar a los novios católicos de la zona. Una obra inmensamente bella pero también tremendamente desafiante. Especialmente en estos tiempos en que, desgraciadamente, la mayoría del mundo no valora ni el noviazgo, ni el matrimonio, ni las familias. 

Triste realidad ante la cual lo único que podemos hacer es seguir nuestro esfuerzo "cuesta arriba" de anunciar y promover el Evangelio y la voz de la Iglesia. A pesar de todos los obstáculos y decepciones. A nosotros sólamente nos toca dar testimonio con nuestras vidas y esfuerzos, los resultados y "éxitos" se los dejamos a Dios, que es quien sabe mejor cómo y cuándo cosechar.

Volviendo al tema de hoy, Lina y Carlitos nos pidieron que votáramos en un sitio web apoyando los cursos de novios católicos (el sitio web se encuentra aquí para los que deseen leer más al respecto). Se trata de una encuesta sobre los mejores talleres de preparación al matrimonio, y el tipo de encuentro que ellos preparan (parte del "Catholic Engaged Encounter") se encuentra entre los cinco finalistas.



13 de febrero de 2012

YO VENGO A SERVIR

Compartimos hoy otro escrito que nos manda nuestro hermano Bartolo Ugalde desde Manzanillo, Cuba. Agradecemos a Bartolo su gran sensibilidad para recoger con su pluma el vivir y sentir de tantos hermanos humildes en las comunidades eclesiales cubanas. Esos "pequeños" que realmente son gigantes del Reino de Dios.
Yo vengo a servir…    Por Bartolomé E. Ugalde Ramírez

Reconocimiento a la hermana Ana María Estrada, en sus 81 años.
“Entre mis cacharros yo te alabo, Señor”.
 
No sé cómo usted sigue con eso, ya con sus años y cómo están las cosas…” le han dicho a la hermana Ana María Estrada más de una vez, con relación a su labor en la Cocina para personas necesitados del Grupo Comunitario de la Tercera Edad “Padre Acevedo”.  Esto me lo comentó ella, en cierta ocasión, en una de mis rápidas visitas a su casa. Las personas que le pudieron haber dicho esto, evidentemente con la mejor intención del mundo, aludían tal vez, a la difícil situación por la que venimos atravesando. Pero Ana María ve las cosas de otro modo: “Esos viejitos la pasan muy mal, se merecen una ayuda, y no hago caso tampoco de los que me dicen que para qué tantos condimentos…porque yo les hago una comida sabrosa, con  «todos los hierros» a los que pueda echar mano, porque ellos se lo merecen y para ellos la Iglesia, a través de Cáritas, envía una ayuda…”

2 de octubre de 2011

Pasar haciendo Caminos

Nos complace hoy compartir un escrito que mi mamá, Nelia Triana Pruna, nos envía desde Miami, relatando sus experiencias como católica en un nuevo país.

Pasar haciendo caminos.
Por Nelia I. Triana
Septiembre 29, 2011. Dos años en el exilio, Miami.

Trasplantar es una labor que requiere tiempo y paciencia, y aunque siempre hay riesgos, generalmente se logra el éxito. Hay plantas que al ser trasplantadas tienen un período inicial en el que parece que mueren un poco, hasta que van echando raíces en la nueva tierra y se van afianzando, entonces reverdecen, se vuelven más hermosas.

23 de agosto de 2011

ALLI ESTABA

Una vez más nos complace publicar un escrito que nos envía Bartolo desde Manzanillo. Aprovechamos para reiterar nuestra invitación a cualquiera que desee o se anime a enviarnos contribuciones sobre la vida de la Iglesia, en Cuba o en cualquier otro lugar.

Allí estaba... 
Por Bartolo Ugalde Ramírez, Manzanillo, Cuba. 

A Aracelis, católica sin tacha.
A los «mártires» de lágrimas derramadas.



14 de julio de 2011

ENCUENTRO DE LAICOS CATÓLICOS CUBANOS

Entre 2001 y 2004 tuve oportunidad de asistir tres veces a los encuentros de laicos católicos cubanos (viviendo en Cuba y en el extranjero) que se han sucedido en la Florida, Estados Unidos desde el año 2000. A fines de 1999 Monsenor Dionisio me había pedido que formara parte de ese grupo, aunque yo me perdí el primer encuentro, en el 2000, porque mi visa para USA no estuvo en tiempo (también me perdería el tercer encuentro, en el 2002, porque la rectora de la Universidad de Granma, donde trabajaba en aquel entonces, se negó a que yo "estuviera viajando todos los años por la misma cosa"). En Febrero de 2001 sí me aprobaron la visa en tiempo y pude participar en la segunda reunión, celebrada en el Seminario de Boyton Beach, al norte de Miami.

Mientras viajaba allá, pensaba en como podrían ser estos encuentros. Los participantes cubanos de la primera reunión me habían contado de sus vivencias, pero uno siempre necesita experimentar por cabeza propia... Yo realmente ni tenía muchas expectativas con esto, ni estaba convencido de la utilidad y logística (costos asociados) de este tipo de reuniones... Quizás porque no esperaba mucho fue que me sorprendió más lo que encontré y experimenté en estos encuentros.

26 de febrero de 2011

BREVE REFLEXION SOBRE UNA PREGUNTA Y UNA RESPUESTA “POLITICAS”

Es Agosto de 2003 y en la ciudad de Miami se celebra el 4to encuentro entre laicos católicos cubanos de la diáspora y de adentro de Cuba. Como parte de las actividades se realiza una conferencia de prensa en el Salón Félix Varela, al lado de la Ermita de la Caridad. Los delegados de Cuba respondemos preguntas de algunos de los medios de comunicación de la ciudad acerca de disímiles aspectos de la vida eclesial dentro de la Isla. El encuentro discurre, mayormente, por cauces tranquilos y respetuosos. El ambiente es más bien de cordial escucha por parte de los presentes: periodistas, católicos de la ciudad y demás personas que asisten esa noche. Hay una avidez de conocer cómo viven los laicos católicos en Cuba, qué hacen, cuáles son sus compromisos pastorales y con el pueblo en general. Esta es precisamente una de las “ganancias” de estos encuentros: el poder conocernos más y mejor todos nosotros, cubanos de las dos orillas, separados demasiado tiempo pero aún capaces de vibrar en la misma sintonía.


De repente se levanta una persona de entre la multitud y pide la palabra: “Uds. han estado hablando toda la noche de sus actividades pastorales y de la Iglesia Católica en Cuba…”, hace una pausa como para dar más énfasis a lo que viene, “todo eso está muy bien, pero lo que nosotros queremos saber, lo que queremos que nos den es una respuesta CALIENTE, de los temas verdaderamente calientes, ¿me explico?”. Y nos mira, como desafiándonos a hablar.

Por supuesto que sabemos de qué está hablando: se refiere  a la política; y lo que busca es una respuesta de cómo se involucra la Iglesia Católica con el gobierno comunista de Cuba, qué críticas (o halagos) tenemos nosotros que hacer al sistema imperante, si estamos a favor o en contra... Esas preguntas, legítimas en su naturaleza, son a la vez duras para los laicos visitantes. Nosotros, cubanos “de a pie”, que estamos allí sólo en virtud de nuestro trabajo pastoral, pero que regresamos a Cuba al terminar ese encuentro; que tenemos a la familia en la Isla, expuesta a sufrir las consecuencias de nuestros actos en Miami; pero que además no estamos acostumbrados al libre -y sin represalias- intercambio de opiniones de una sociedad democrática… Es difícil, bien difícil. Por un instante el ambiente se siente tenso en el salón.

Mons. Dionisio García, que en ese entonces era el obispo encargado de estos encuentros por la parte cubana, comienza a hablar, cortésmente, tratando de evitar conflictos. Pero la respuesta no satisface del todo a la persona, que de alguna manera trata de seguir el intercambio.

Entonces yo pido el micrófono para hablar. Recuerdo la mirada de Dionisio, y en sus ojos me pareció entrever algo como: “cuidado no te metas en un lío”. Siendo el obispo de la diócesis en la que yo vivía (Bayamo-Manzanillo) nos conocíamos bien y habíamos intercambiado muchas veces en el pasado. Pero yo tenía clara mi respuesta desde que pedí la palabra:

-Ud. nos ha pedido una respuesta caliente, una de esas que mueven a las personas. Pues bien: yo le voy a dar a Ud. una respuesta bien caliente (por unas fracciones de segundo creí adivinar en el interrogador una mirada de complacencia: “ahora se va a armar”, me lo imaginé pensando). Esta es mi respuesta: Seguir a Jesucristo, tratar de imitarlo y vivir los valores evangélicos, dondequiera que uno esté, como quiera que uno viva, ¡ESO es verdaderamente algo bien caliente…!

La sala estalla en aplausos y exclamaciones de los presentes, y la cuestión queda zanjada –o al menos la persona se da por vencida en ese momento y no sigue preguntando. Cuando se termina el encuentro algunos comentan que “las segundas intenciones” de este señor no eran buenas, que probablemente era un agente de “la Seguridad” (cubana) tratando de obstaculizar el encuentro, o quizás sólo era una persona tratando de ganar atención.

Esta historia puede analizarse desde muchas aristas, positivas y negativas. Estoy seguro que muchos se concentrarían en el enfoque político, en la justeza o evasión de la respuesta dada, en la cobardía o valentía de los que allí estábamos, en el acuerdo o desacuerdo personal con parte (o totalidad) de los acontecimientos narrados…

Sí, ese señor buscaba una respuesta que conllevara conflicto, controversia, desafío. ¿Pero acaso la vida de Jesús no puede catalogarse de ese modo? Muchas veces olvidamos el significado real de ser católico. De las responsabilidades y desafíos que conlleva, en cualquier lugar en que nos encontremos. Al fin y al cabo, el Evangelio es la Buena Noticia de Dios que nos ama, y nos salva a través de su Hijo Jesucristo. Ese Dios que nos invita a amarlo y a amar a TODOS nuestros hermanos. Que nos invita a construir juntos su nuevo Reino, que supera todas las políticas, miserias humanas y pecados. Ese Amor de Dios del que nada puede apartarnos, como dice San Pablo en su carta a los Romanos. Si esto no es una respuesta CALIENTE, entonces poco nos calentará en nuestras vidas.

Desgraciadamente muchas veces no estamos a la altura del Evangelio. Ni somos reflejo de ese mensaje que debería CALENTAR a la humanidad. Ojalá podamos estar a la altura de las circunstancias cuandoquiera que sea necesario.

9 de febrero de 2011

LA OTRA “MANCHA” EN EL EXPEDIENTE: VISIÓN DESDE FUERA DE CUBA

En un comentario anterior (http://venconnosotrosacaminar.blogspot.com/2011/01/la-mancha-en-el-expediente-vision-desde.html) hablamos de lo que significaba ser católico en Cuba, y nos referíamos a esa “mancha en el expediente” que se arrastraba de por vida. A cualquier cubano que nunca haya salido del país le parecería que esta experiencia de “apestado” es una exclusividad propia de los países socialistas. Pero, aunque ciertamente la persecución y discriminación por ser religioso alcanzó cotas altísimas en Cuba y demás países del difunto bloque socialista, situaciones similares se presentan en muchos otros lugares. En el comentario de hoy escribiremos sobre el significado de ser católico fuera de Cuba.

No nos vamos a referir aquí a la discriminación de que son objeto los católicos en países donde hay otras religiones oficiales fuertemente opuestas al cristianismo (por ejemplo: países musulmanes), o lugares donde se persigue con violencia a la religión. Tristemente estas situaciones de ataque (martirio muchas veces) son más comunes de lo que se piensa. Pero estos extremos son bien evidentes e incluso la prensa se hace eco de los mismos en ocasiones. Desde aquí los invitamos a una oración especial por esos hermanos/as que sufren real peligro en sus vidas por el solo hecho de decirse cristianos.

30 de enero de 2011

La Iglesia Católica en Cuba y WikiLeaks. Segunda Parte

En esta segunda parte realizaremos un breve recuento de las actividades pastorales de la Iglesia Católica en Cuba desde 1986 hasta el presente. Estas actividades tienen una influencia considerable en el entramado de la sociedad cubana, y demuestran que la Iglesia no “ha capitulado” ni sus programas son “limitados”, como se menciona en el cable de la Sección de Intereses de La Habana filtrado por WikiLeaks hace pocos días.

Entre 1986 y 1996 la acción pastoral se centró alrededor de las prioridades establecidas durante el ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano), donde la Iglesia se consideró y definió a sí misma como Orante, Encarnada y Misionera. Precisamente a partir del ENEC las actividades pastorales comienzan a incrementarse y diversificarse sustancialmente.

26 de enero de 2011

La Iglesia Católica en Cuba y WikiLeaks. Primera Parte

Seguramente han leído o escuchado acerca de los famosos documentos de WikiLeaks, que han recorrido el mundo y creado diversas controversias con informaciones “importantes” que se han “filtrado” a la prensa. Pocos días atrás se comentaba de unos cables enviados a Washington desde la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Cuba. En dicho documento los diplomáticos estadounidenses consideran que la Iglesia Católica en Cuba: “ha capitulado” y “hasta las monjas de provincia” se han plegado al régimen de la Isla. Se añade también que “el miedo a despertar la ira del Gobierno reduce los programas de la Iglesia a labores muy limitadas, como el cuidado de enfermos mentales”. Analicemos estos planteamientos con objetividad.

El rol de la Iglesia Católica en Cuba está siempre sujeto a debate y crítica. El espectro de opiniones varía desde quienes la consideran como la única institución que mantiene una postura independiente y crítica, hasta los que cuestionan su posición como sumisa, cobarde y falta de compromiso. Lo mismo es la encargada de jugar un rol protagónico en la transición o es sólo una institución sin importancia en el contexto político de la isla… ¿Dónde se ubica realmente la Iglesia dentro de este abanico de posibilidades?

20 de diciembre de 2010

Recordando al ENEC

La Iglesia Católica en Cuba vivió una auténtica experiencia de Pentecostés en febrero de 1986 con la realización del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC). El ENEC culminó exitosamente el proceso iniciado por la Reflexión Eclesial Cubana (REC) en 1979, y marcó el inicio de una nueva etapa de la vida eclesial en el país. Tan espectacular fue el cambio que la Iglesia del presente no puede entenderse ni explicarse sin el ENEC. De hecho, la mayoría de quienes conforman parte de la Iglesia actual no formaban parte de ella en ese entonces. 
La REC, inspirada por Mons. Fernando Azcárate, ha constituido quizás el momento de reflexión más amplio, participativo y profundo que haya tenido la Iglesia cubana en toda su historia. Prácticamente cada creyente (religioso o laico, joven o anciano, culto o iletrado) participó en la encuestas, reflexiones y opiniones sobre la realidad de aquel entonces. Nunca antes a lo largo de todo el país, en cada parroquia, capilla, congregación, se acometió una empresa de tal magnitud. Y esto a pesar de que entonces los medios logísticos con que se contaban eran mucho más modestos que los actuales. Pero todo se realizó con una entrega, entusiasmo y dinamismos extraordinarios.