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30 de enero de 2014

El cuerpo de Don Bosco

En la fiesta de Don Bosco se podrían escribir tantas cosas para recordar a este gran santo de la Iglesia. Y ciertamente hay miles de escritos, páginas en internet, libros, fotos, canciones, filmes y tantas otras formas de tener presente a Don Bosco hoy. 

Nosotros no somos los más indicados ni conocedores para escribir acerca de este querido santo. Pero en otros años hemos puesto en el blog algunas reflexiones personales, hemos comentado sobre canciones salesianas famosas y universales y también sobre sitios de internet que generosamente comparten cantatas a Don Bosco. También hemos mencionado grandes salesianos y salesianas que hemos tenido la suerte de conocer. Y en el futuro pensamos continuar esta serie de escritos sobre Don Bosco y su obra salesiana.
Al lector que se acerca hoy a este blog, recomendamos de corazón que lea esos escritos anteriores. No porque los hayamos preparado nosotros -que hay MUCHOS y MEJORES escritos sobre Don Bosco en cualquier otro lugar- sino porque fueron escritos para compartir recuerdos y vivencias personalas, y a lo mejor despiertan en el lector recuerdos propios. Uno nunca sabe, pero Dios puede hablar a través de medios impensados, y tocarnos los corazones de múltiples maneras.

Hoy queremos añadir un escrito de Catholic.net que habla sobre los cuerpos incorruptos de los santos, y que nos ha parecido muy bueno. Y, como ese escrito incluye una extensa mención a Don Bosco (hacia el final de la página), nos pareció apropiado complementarlo con un video. Un video del 2008 que muestra el reconocimiento que se hiciera al cuerpo incorrupto de Don Bosco, con motivo de la apertura y traslado temporal de su urna a raíz de una reparación hecha en la Basílica de María Auxiliadora.

Tan impresionante como es la contemplación del cuerpo incorrupto de Don Bosco, más impresionante aún es la contemplación de su obra y de sus frutos, 126 años después de su muerte. ESA ES LA VERDADERA grandeza del cuerpo de Don Bosco.
Cuando uno aprecia la labor de estos GIGANTES del Espíritu, uno de los cuales fue sin dudas Don Bosco, es emocionante y sobrecogedor percibir cómo entregaron su vida entera a Dios y a su Reino.

Desde nuestra pequeña estatura, y pequeñas vidas, de todos modos estamos llamados a seguir estos ejemplos de los grandes santos. Que la fiesta de Don Bosco sea un recordatorio e invitación a dar, como él dio, nuestros propios pasos de santidad hacia Dios. ¡Salve, Don Bosco Santo!

10 de marzo de 2013

Semana de rezar y esperar confiados

Comienza la semana en la que los cardenales se reúnen para elegir el nuevo Papa. Si la historia de los más recientes cónclaves se repite, antes de que termine la semana debemos conocer quién será el nuevo sucesor de Pedro. Claro, las deliberaciones pueden extenderse más allá de una semana, en cuyo caso la espera se prolongaría -y con ella los mil debates de los medios de prensa.

Por nuestra parte, la única alternativa razonable y útil es rezar porque el Espíritu Santo inspire a los cardenales para elegir al mejor candidato. Es tiempo de dejar en manos de Dios las cosas. Bueno, en realidad uno siempre debiera tener esta actitud de abandono y confianza en Dios, pero los acontecimientos que se avecinan invitan más aún a eso.

En medio del bombardeo de información -y de las críticas hacia la Iglesia que siempre vienen con este tipo de sucesos, tenemos la oportunidad de elegir rezar y esperar. Con la certeza y confianza en que es Dios mismo conduce a la Iglesia.  

Animo, y  a no desesperarse. El futuro es del Reino de Dios, algo que debiéramos haber interiorizado hace muchos años. Los mismos años que han pasado desde la pasión, muerte, y resurrección salvadora de Cristo.

25 de febrero de 2013

Sentimientos e historias acerca de la renuncia del Papa

En los últimos meses nuestra "dinámica" de escribir en este blog se ha visto afectada por acontecimientos ajenos a nuestra voluntad o control. En Diciembre teníamos pensado compartir unos cuantos escritos acerca de la Navidad. Pero la matanza de niños inocentes en Connecticut nos llenó de tristeza e impidió escribir. Nos parecía -¡y todavía nos parece!- que hay acontecimientos que sobrepasan cualquier cosa que uno pudiera decir o escribir.

Cuando el tiempo fue sanando el dolor y nos disponíamos a compartir otra serie de escritos de variados temas, llegó al noticia de la renuncia del Papa, Benedicto XVI. En esos instantes compartimos nuestros sentimientos en un pequeño escrito que pusimos en el blog el 12 de Febrero. Pero después se nos acabó la "inspiración". Y nos dedicamos más bien a leer tantas y tantas noticias que inundan este mundo/sociedad de la información.

Por supuesto que la noticia de Benedicto hizo -y todavía hace- titulares, y los escritos se pueden contar por miles. Desde comentarios acerca del cierre de la cuenta de Twitter del Papa, o el costo de la residencia adonde se retirará, o la "crisis final" en la que se encuentra la Iglesia. Es igualmente posible leer acerca de las "apuestas" que se hacen acerca de quién será el nuevo pontífice, qué cardenales son los favoritos de tantos "expertos", qué cambios deberían ocurrir en la Iglesia... Y más allá, por supuesto, las agresiones de siempre, llenas de odio y veneno hacia la Iglesia. Esas que son cotidianas, pero que con esta renuncia papal encuentran nuevos combustibles para continuar el abierto ataque contra la Iglesia.

Este pasado domingo, después de misa, conversábamos con una amiga cubana que también va a nuestra parroquia del Carmen aquí en Ottawa. Y de pronto se echó a llorar y nos dijo: "Es que yo me siento muy triste con todo esto que está pasando en la Iglesia. Tantas crisis, tantos escándalos... ¿Adónde vamos a parar?".

Nos impresionó la profundidad de fé y sentimientos de esta amiga, y su fidelidad y corazón hacia la Iglesia. Claro, también nos dolió verla sufrir. porque uno como que espera que los pastores de la Iglesia sean eso: verdaderos pastores que nos ayudan y guían en nuestro caminar hacia Dios.

Lo único que podemos decir, desde lo profundo de nuestras convicciones, es que NO deberíamos preocuparnos tanto por lo que está pasando. Al menos no preocuparnos demasiado. Tenemos que interiorizar que la Iglesia no la sostiene el carisma de un líder, o la fuerza de un ejército poderoso, o las riquezas de este mundo (aunque desgraciadamente, en determinados momentos de la historia, algunos en la Iglesia han apostado por el poder, el prestigio o el dinero). Lo que tenemos que interiorizar, con fe y con alegría, es que la Iglesia la sostiene el mismísimo Espíritu Santo, y que Jesús bien nos ha dicho que las puertas del Infierno NO prevalecerán en contra de ella.

No nos dejemos arrastrar a las tantas conjeturas y acertijos en los que se desgastan los medios de comunicación. La "dinámica" del Reino de Dios NO se mueve en esas coordenadas. Dejemos nuestras preocupaciones e interrogantes en las manos de Dios, y pidámosle a María (que también tiene que haber sufrido en su vida tanta incertidumbre al ver transcurrir la vida de su Hijo) que nos de la fe de aceptar los designios a veces "incomprensibles" de Dios. [Incomprensibles en el sentido que no los podemos entender a cabalidad].


22 de diciembre de 2012

Bendigamos al Señor

Aún sin ánimos para escribir después del asesinato de 20 niños inocentes el pasado viernes, acabo de recibir un correo desde Miami. Me lo mandó mi tío Pepe, que generosamente comparte con nosotros un "pdf" con el último libro del Papa sobre la infancia de Jesús. 

Abro el libro y empiezo a leerlo, sin dejar de pensar en los tantos niños que han sido víctimas de la violencia durante la historia de la humanidad. No creo que esta tristeza se me pase muy pronto. Pero inmediatamente la prosa clara y amena de Benedicto me atrae a la lectura. 

Habíamos oído algunas "críticas" del libro que nos parecieron injustas. Claro, básicamente todo lo que escribe el Papa o dice la Iglesia es siempre fuente de críticas o burlas en esta sociedad secular. Pero realmente, lo que hemos podido leer hasta el momento nos ha parecido MUY BUENO y aterrizado para personas "comunes y corrientes" como nosotros. ¡Gracias, tío Pepe, por compartir este regalo!

Invitamos a todo el que pueda, en este tiempo de Navidad, a leer de manera especial este librito sobre la infancia de Jesús. Por hoy compartimos una de sus ideas, y acompañamos la reflexión con una canción que nos gusta mucho.

En el primer capítulo del libro, Benedicto reflexiona sobre el origen de Jesús, como persona y como respuesta a su misión. El Papa recuerda a Poncio Pilato cuando, en la noche de la Pasión le pregunta a Jesús: "¿De dónde eres tú?", para tratar de entender quién es él realmente, y qué es lo que quiere. Obviamente Pilato no llegó a entender plenamente quién era Jesús -al menos no esa noche- pero su pregunta refleja lo que cualquiera de nosotros pudiera haber pensado de estar en su lugar.

26 de noviembre de 2012

Interiorizando la Realeza de Jesucristo

Celebramos ayer la fiesta de Cristo Rey, y las lecturas del día nos recuerdan las peculiaridades de la realeza de Jesús. Realeza que, a diferencia de las "realezas" de este mundo, no se basa en la dominación sino en el servicio. No se trata de aplastar o de vencer, sino de amar y preocuparse por los demás.

En este mundo tan lleno de competiciones, de mentiras, de falsas alianzas, de embustes, de conquistar a cualquier precio... en estas condiciones es muy importante recordar e interiorizar el sentido de Jesús como Rey del Universo. Y es importante porque también nosotros, cristianos y seguidores de El Maestro, podemos sentir la tentación a actuar como los reinos de este mundo. Para tratar de imponernos a toda costa. O sentirnos únicos poseedores de la verdad. O despreciar a aquellos que no piensan o actúan como nosotros. O creernos infalibles en las cosas de este mundo...

A lo largo de la historia los católicos, como todo el mundo, hemos actuado un poco así. Porque es muy fácil, y sabroso, caer en las tentaciones de las "realezas" terrestres. Nadie dijo que el camino de Jesús es fácil. Pero nos gusta torcerlo un poquito para que no nos pese tanto. Y al hacerlo, olvidamos lo que ese REY nos enseñó. 

Quizás la más gráfica representación de Jesús, como Rey del Universo, es aquel momento de la Ultima Cena donde se ciñó el cinturó y se inclinó a lavar los pies de sus discípulos. El Rey, sirviendo a sus discípulos, en algo mundano, bajo, sucio. 

Cuando nos sintamos movidos a responder a este mundo con actitudes que se corresponden a las de aquellos que dominan ese mismo mundo (es decir: con soberbia, abuso, imposición, dominancia, competencia, desprecio por los más débiles y más pequeños), recordemos esta fiesta que acabamos de celebrar. Y recordemos que la realeza que Jesús nos invita a celebrar y compartir es OTRA.

Ciñámonos el cinturón nosotros también, y comportémonos como verdaderos seguidores de ese verdadero Rey del Universo. Ahi está el verdadero desafío e invitación de esta celebración.

14 de octubre de 2012

Cáncer, dolor y esperanzas

Hace dos semanas recibimos un inesperado email de Manela Diez, una gran amiga nuestra que vive en los Estados Unidos. Nos venía a visitar de momento, pero no por motivo de paseo o vacaciones, sino por una causa mucho más importante, aunque bien triste. Un buen amigo de ella (al que llamaremos solamente Sam, para respetar su privacidad), estaba muriendo de cáncer en Ottawa, y Manela necesitaba verlo. Por más de 40 años ellos y sus familias habían sido muy cercanos, compartiendo además la misma fe y el mismo compromiso eclesial.

La urgencia de la situación se hizo evidente cuando acompañamos a Manela al hospital, donde Sam esperaba ser enviado a su casa, para morir. Desahuciado por la medicina (un tumor del hígado había hecho metástasis y estaba más allá de solución humana) este gran hombre de fe se había encontrado, de momento, enfrentando una muerte inminente. Y así nos lo encontramos en aquella mañana de sábado, pálido, delgado y débil, una triste escena que contrastaba con la belleza del otoño en la ciudad.

Sin embargo, Sam no se preocupaba mucho de su muerte en particular, sino de la situación en que quedaría su numerosa familia. Por encima del dolor del cáncer, y de la incertidumbre de su propia vida, este esposo y padre ejemplar estaba mucho más preocupado por sus seres queridos. Uno no podía menos que sentirse muy triste... pero a la vez admirarlo al ver su entereza y disposición ante la perspectiva de sus últimos pasos por este mundo. 

Nos dijo que su último deseo de viaje era ir al oratorio de San José, en la cercana ciudad de Montreal. [En el futuro esperamos escribir sobre este extraordinario lugar, el templo más grande de toda Norteamérica, y sitio donde vivió un santo muy especial: el hermano André Bessete, canonizado hace dos años por el Papa Benedicto XVI. Por ahora continuamos con nuestro escrito]. Lamentablemente ese viaje no pudo culminarlo, porque a mitad de camino hacia Montreal Sam empezó a sentirse mal y tuvo que regresar.

La visita de Manela transcurrió exclusivamente en función de estar con su amigo. Y fue para todos un recordatorio de nuestra temporalidad y de nuestra fragilidad humana. Pero también fue un momento de ver cómo una persona de fe es capaz de asumir su cruz (una cruz bien grande en este caso) y de todos modos avanzar hacia Dios. Al momento de escribir esto, Sam aún vive, aunque los médicos han estimado que le quedan sólo unas pocas semanas. Sólo Dios sabe cuándo será su momento -lo único que sabemos es que debe ser pronto...

Por una de esas grandes casualidades, ese mismo fin de semana nuestra hija Ana participó en una carrera/caminata para recaudar fondos y promover la lucha contra el cáncer de seno en las mujeres. Ana es muy activa en su escuela, y llevaba semanas haciendo "fund raising" (recaudación de fondos) y escribiendo a amigos y conocidos acerca de la necesidad de apoyar a las personas que padecen cáncer. El mismo domingo que Manela, Sam y su esposa trataron de ir al oratorio en Montreal, nosotros nos fuimos con Ana a apoyarla en su caminata de 5 kilómetros "contra el cáncer".
Salida de la carrera para recaudar fondos contra el cáncer de seno, Ottawa, Octubre 3, 2012.

7 de abril de 2012

Dos acercamientos al Rostro y a la Mirada de Jesús

En estos días de Triduo Pascual no queremos entorpecer a los que se acercan a este blog con nuestras limitadas reflexiones. Más bien queremos compartir escritos de personas con mayor profundidad espiritual, los cuales expresan mucho mejor el sentir de estos días.

Desde esta perspectiva, traemos hoy dos reflexiones sobre el Rostro de Jesús. La primera es de Jesús Losada, poeta y traductor español. [Muchas gracias al diácono José Agustín Alemán, en Miami, por enviarnos este hermoso escrito].

El segundo acercamiento es un relato titulado "La mirada de Jesús", tomado del libro "El canto del pájaro", del sacerdote indio Anthony de Mello. Es uno de esos textos que tocan el corazón de cualquiera, y ha sido un favorito nuestro por muchos años. [Estamos conscientes de la controversia sobre los escritos del P. Mello, algo de lo cual hablaremos en otra ocasión en el blog, pero por hoy basta con dejar que este magnífico relato nos cale en lo profundo].

Jesus Losada
Queridos amigos:

Hace varios años que el filósofo judío Levinas me ayudó a caer en la cuenta de lo que significa el rostro humano. Es la parte de nuestro cuerpo que nosotros nunca podemos ver directamente. Y, sin embargo, la parte que los demás ven. Más aún: el rostro es como una concentración de nuestro cuerpo entero para los demás. Son los demás quienes nos dicen: "Te veo hoy con mala cara" o "Tienes buena cara". Nuestro rostro es la ventana por la cual se comunica lo que somos. Comunican nuestros ojos y comunican nuestros labios. Una frente fruncida es señal de preocupación. Unos labios apretados indican rabia. Una sonrisa transmite alegría.

Si el rostro es un concentrado de humanidad, ¡qué fuerza adquieren las palabras del profeta Isaías ("No oculté el rostro a insultos y salivazos") o las del Salmo 68 ("La vergüenza cubrió mi rostro")!

Junto al sentido del oído, hoy ponemos a punto también el sentido de la vista para contemplar el rostro de Jesús durante los próximos días. Se trata de un mapa en el que están registrados los gozos y sufrimientos de todos los hombres.

En vísperas de su muerte, el rostro de Jesús resume la entera trayectoria de su vida terrena: sus largos años de laboratorio nazareno y sus pocos meses o años de itinerancia misionera por tierras de Galilea y de Jerusalén.

¿Cómo veían el rostro de Jesús sus discípulos cuando le preguntaban, uno tras otro, incluido Judas, la pregunta del millón: "¿Soy yo acaso, Señor?". ¿Verían preocupación, rabia, frustración, derrota? ¿O verían un rostro luminoso, sobrecargado de amor en cada una de sus millones de células?

"Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". Esta es la súplica que brota en un día como hoy en el que millones de personas se ponen en camino hacia los lugares donde van a pasar los días del Triduo Sacro.

¿Se puede vivir el triduo sacro estando de vacaciones? ¿Se ha
convertido la Semana Santa en un simple período vacacional, salpicado con algún rito folclórico religioso a modo de relleno para tranquilizar la conciencia? Quizá podemos responder con sencillez. Se puede vivir el triduo sacro en cualquier lugar... con tal de que no tengamos miedo a buscar y contemplar el rostro de Cristo. No importa tanto el lugar cuanto el coraje de dirigir nuestros ojos a ese rostro cubierto de insultos y salivazos y, sin embargo, hermoso, radiante, perdonador. Ese rostro se muestra en la liturgia de la iglesia y se muestra en las personas sufrientes que, sin duda, iremos encontrando. 

Por mucho derecho que tengamos al descanso, no podemos mirar en otra dirección, porque en el familiar con problemas o en el que nos sirve en un hotel podemos descubrir al Cristo que sigue sufriendo hoy. Volver la espalda a esos rostros tan reales es volver la espalda al Cristo que nos mira.

"Oculi nostri ad Dominum Jesum" canta la liturgia. "Nuestros ojos están vueltos al Señor Jesús". Ojalá podamos aguzar la vista para contemplar este rostro en cualquier lugar en el que nos encontremos durante los próximos días.

Anthony de Mello
La Mirada de Jesús

En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente:

Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de qué hablas!"

Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo y el Señor se volvió y miró a Pedro…

Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias… Pero siempre tenía la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos… cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo, pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y lo miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos me decían simplemente con una sonrisa: "Te amo". Me quedé mirándolo fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: "Te quiero"... Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

20 de marzo de 2012

DICHOSO EL MENSAJERO... Y LOS QUE RECIBEN SU MENSAJE

En los próximos días el Papa Benedicto XVI visitará México y Cuba. Una visita esperada y querida, que esperamos traiga buenas cosas para ambos países. Nuestros mayores deseos son que el ciudadano común, ése que dondequiera (no sólo en México o en Cuba) es pisoteado y dejado atrás, pueda aprovechar esta visita. Que pueda llenarse de buenos sentimientos, y encuentre inspiración y apoyo para seguir con su vida. También, idealmente, que pueda crecer en su fe personal y acercarse más a Dios. Desde nuestra perspectiva y opinión personales, lo más importante en estas visitas a veces se diluye en medio de otras “distracciones” (cobertura de la prensa y “especialistas”, logística, espectáculos artísticos, etc.). No es que esas cosas sean malas o innecesarias, es sólo que los humanos muchas veces tendemos a perder de vista el núcleo de los acontecimientos. Y, en cualquier visita del Papa, lo más importante es que el vicario de Cristo en este mundo estará compartiendo con estos países el mensaje del Evangelio –que siempre es nuevo y siempre es válido. La presencia del Papa es como un reforzamiento del Amor de Dios, ése que se nos olvida a veces en medio de los problemas cotidianos y las prisas de la vida. Es una oportunidad única de recargar las baterías espirituales. Este debería ser el principal motivo de celebración para los católicos (y no católicos), cubanos, mexicanos y de cualquier otro lugar. O al menos eso pensamos nosotros.

En varias ocasiones pensamos asistir a las celebraciones que se realizarán en Cuba. Incluso familia y amigos nos sugirieron la posibilidad e invitaron con los brazos y los corazones abiertos. ¿Acaso no es ésta una oportunidad magnífica de visitar nuestra patria, de compartir con tantos hermanas y hermanos con los que vivimos muchos momentos dentro de la Iglesia?

Ciertamente la oportunidad es única, y la invitación tentadora (en el buen sentido de la palabra). Por varias veces le dimos la vuelta en nuestras cabezas… pero lamentablemente no podemos ir. Como a muchos compatriotas viviendo fuera de la isla, la principal dificultad radica en los costos asociados a una visita como esa. Y además se suman las complicaciones de trabajo y otros enredos de la vida. En resumen: nos es imposible, y con dolor tuvimos que dejar esta idea para momentos futuros. Quizás más adelante, el año que viene, quién sabe…

1 de marzo de 2012

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

Tengo especial recuerdo de dos ocasiones en las que experimenté “la Comunión de los Santos” de manera particular.

La primera fue cuando el nacimiento de nuestra hija Ana. Tere había tenido un embarazo algo complicado, con una pre-eclampsia alrededor del séptimo mes, así que los médicos decidieron adelantar las cosas un par de semanas antes de lo previsto. El 27 de Abril de 2000 a las 7 de la mañana ingresó Tere al salón de partos del hospital materno de Manzanillo, sabiendo todos que sería un largo día. Por esas cosas de algunos lugares que no vale la pena detallar, a mi no me permitieron estar con ella en esos momentos. Así que me senté en una sala de espera del hospital tratando de no preocuparme demasiado y de tener paciencia –algo casi imposible. Durante esas largas horas supe a intervalos de lo que pasaba gracias a amigos que estaban dentro, en especial Luguita, que se portó como una madre y acompañó a Tere en todo el proceso. Como a las 6 de la tarde regresé a la casa a comer algo y de paso aproveché para “actualizar” a familiares y amigos que también estaban preocupados y esperando por el desenlace de la jornada. Entre las personas con las que me comuniqué en esos momentos estaban las monjas salesianas de la parroquia, también muy cercanas a nosotros.

A comienzos de la noche Ana empezó a asomar su cabeza, pero extrañamente se resistía a salir y se escondía de nuevo en el útero. Por varias veces se repitió esta situación hasta que los médicos finalmente decidieron practicar la cesárea, al ver que eran cerca de las 10 de la noche, y habían pasado casi 15 horas de sufrimiento para Tere (y Ana). Aproximadamente en esos mismos momentos, en la parroquia transcurría la misa semanal de 8.15 pm y, al terminar la liturgia, las monjas pidieron a la comunidad que rezaran por Tere y por su bebé para que pronto terminara todo, y para que las dos salieran bien. Yo no estaba en la Iglesia, pues había regresado al hospital directamente desde la casa.

Mientras los médicos operaban, la comunidad rezaba por Tere… Pero ni en el hospital ni en la iglesia se sabía en esos momentos lo que pasaba en el otro lugar (excepto Dios). Cuando finalmente Ana emergió al mundo, descubrieron que tenía el cordón umbilical enlazado en su cuellito. Si hubieran seguido insistiendo con el parto natural lo más seguro es que Ana hubiera muerto asfixiada.

La sincronía de estos eventos pudiera explicarse como una coincidencia, pero para mí estuvo clarísimo que la comunidad entera rezando por Tere fue la que propició toda la decisión final, y su intercesión salvó la vida de Ana. Como para reforzar este convencimiento, las monjas se aparecieron en el hospital al terminar de rezar en la Iglesia, y en esos mismos momentos Tere y Ana salían del salón de operaciones. Fue entonces cuando yo pude “atar todos los cabos” de esta historia. Y fue en ese mismo momento que pude ver a Ana por primera vez. Allí, junto a Sor Rocío, Sor Enrika y Bertica García, que habían estado rezando por nosotros junto con toda la comunidad. Y allí, para mi quedó clarísimo lo que era la Comunión de los Santos, no en la teoría, sino en la práctica. ¡Qué clase de bendición recibimos aquella noche, sin siquiera estar conscientes de ello!

16 de enero de 2012

CON EL CRUCIFIJO Y CON LA VIRGEN

Hace varias semanas que tenemos en nuestro blog dos imágenes, una en el extremo superior izquierdo (Crucifijo) y la otra en el extremo superior derecho (Virgen María). Si se hace clic en ellas, las dos llevan a respectivos sitios webs encargados de promover la defensa de la fe ("Pon un Crucifjo en tu Blog") y la devoción a la Virgen ("Señora de Todos los Pueblos").

Nosotros no estamos directamente vinculados con esos sitios web, ni recibimos nada con promoverlos. Pero de todos modos estamos muy contentos de mostrar esas imágenes en nuestro blog. Todo lo que se haga para fomentar aún más la devoción a la Virgen y reafirmar el valor y la defensa de nuestra fe es siempre bueno. ¡Y necesario! 

No importa de quién es la idea, o quién empezó primero, o a quién se le reconoce. Al final todos somos hermanos en Cristo y estamos llamados a la misma misión de construir su Reino. Por eso los invitamos a que Uds. también se tomen un par de minutos para visitar esos sitios. Y sobre todo: dejarse llenar por el mensaje que ellos transmiten.

Sí, con demasiada frecuencia nos replegamos en nuestra fe, con el pretexto de "no ofender" las sensibilidades de los otros. El crucifjo casi que está volviendo a su simbología original -de verguenza, de marca negativa. Como que nos "da pena" el manifestar nuestras convicciones y creencia en Dios. Y con toda esta apatía corremos el riesgo de permitir que otros "dioses" tomen el lugar de Dios. En la vida de otros, en las nuestras, y en la sociedad en general. 

20 de noviembre de 2011

Fiesta de Cristo Rey

Hoy celebramos la fiesta de Cristo Rey. Y hay tantas cosas que hacen especial este domingo. Tantas cosas que comentar y que pensar en una celebración como hoy. Tanta riqueza en la liturgia del día. 

Empezando por las lecturas de la misa. Con ese Salmo 23, "El Señor es mi Pastor", tan inmenso y bello. ¿Qué otra cosa nos puede faltar en un día como hoy si el Señor es nuestro Pastor y nos guía y protege?

Y ese Evangelio de San Mateo que nos recuerda las obras de misericordia y a todos aquellos pequeños del Reino, que son precisamente los especiales de Dios. Y nos llaman al compromiso y a involucrarnos, dando de comer, visitando enfermos, vistiendo al desnudo... Cada vez que hacemos eso estamos celebrando, de verdad, a Cristo, el Rey del Universo y Rey amoroso de los más necesitados.

Otra cosa para pensar hoy, el final del año litúrgico. Pensar que hemos llegado a otra etapa de la vida, otro escalón más que nos acerca a Dios. Y otra etapa que se abre en el Adviento, tiempo de espera por excelencia. Y de preparación. 

En un día como hoy, todo invita a abrir las puertas de nuestro corazón a Dios. Y dejarnos llenar por su presencia. Y por su Reinado.

Tenemos muchas más cosas que escribir. Y que compartir. Pero por hoy nos quedamos con una imagen de otro blog católico que hemos visto y nos ha gustado mucho: http://redpastoralclaretianas.blogspot.com/

La imagen, genial en su simplicidad, nos invita a dejar nuestros "reyes" de pacotilla y reconocer al UNICO y VERDADERO Rey. Aquel que nos enseñó el sentido de ser Rey cuando se ciño la túnica y lavó los pies de sus discípulos. Y así nos invitó a seguir su Reino con esa actitud de servicio y entrega a los demás.

2 de noviembre de 2011

Compartiendo Riquezas: Ubi Caritas, El Amor de Dios

Nuestra hija Ana está en el coro de su escuela desde segundo grado y, por supuesto, constatemente escuchamos las canciones que allí aprende. El año pasado incorporaron al repertorio una sencilla canción, con una letra de apenas dos renglones. El texto es en Latín y dice: "Ubi caritas et amor, ubi caritas Deus ibi est". La traducción al Español es aún más corta: "Donde hay amor allí está Dios". 

El texto original es un himno de la Iglesia, compuesto en los primeros siglos de la Cristiandad. Se canta tradicionalmente durante Exposiciones del Santísimo Sacramento, o en las celebraciones del Jueves Santo. Diferentes versiones musicales han adaptado, además, versículos del capítulo 13 de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios.

La tremenda simplicidad de la letra esconde, sin embargo una profunda riqueza, que quizás no nos detenemos a pensar (y gustar) en el corre-corre de la vida. La música le añade un matiz todavía más hermoso y místico. Los invitamos a que se detengan por unos instantes y disfruten en este mismo momento de la siguiente versión.

18 de octubre de 2011

QUEDAN SEMILLAS PARA QUINCE AÑOS MAS

Compartimos otro escrito enviado por nuestro hermano Bartolo E. Ugalde Ramírez desde Manzanillo, Cuba. En esta ocasión es una crónica de la celebracion por los 15 años del Programa de Atención al Síndrome Down de Cáritas Manzanillo, un esfuerzo de la Iglesia cubana que ha llevado nuevas esperanzas y motivaciones a las personas Down y sus familiares.

Este es el día en que actuó el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo…
Salmo 117

Hace sólo algunos días recordábamos la celebración en el patio de Elsa Sabourín del primer año del Programa de Atención al Síndrome de Down, y todo con tal nitidez como si aquello hubiera ocurrido ayer.  Y justo este mes el Programa celebró sus quince años. Se dice fácil…pero quince años se pueden palpar en los rostros de los muchachos, que ya no son tan muchachos, de sus familiares, de los mismos animadores que vienen desde entonces, también en la ausencia de algunos que ya no están por varias razones; quince años de sacrificios, de perseverancia, de entrega, de amor también dejan huellas en los corazones, huellas de cansancio y de satisfacción; quince años que bien merecían una celebración digna como la que se hizo en la mañana del sábado 2 de Julio del 2011. Pero para que nadie vaya a pensar que las dificultades disminuyen con el tiempo, éstas dijeron “presente” durante los preparativos de la celebración, si no que lo diga el Equipo de Trabajo. Claro que nada de eso le quitó brillo a la fiesta… a la alegría y a la amistad de los participantes.


15 de octubre de 2011

Invitación a raíz de las últimas visitas Papales

En los últimos dos meses el Papa ha realizado un par de viajes fuera del Vaticano. En Agosto fue a España, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Y en Septiembre fue Alemania, su país de nacimiento. Las dos visitas han tenido un triste denominador común: la feroz crítica a la Iglesia Católica, a la figura del Papa en sí misma y a la religión en general.

Cualquier excusa fue buena para lanzar estos ataques. Que si los gastos de las visitas son escandalosos en tiempos de recesión. Que si “los indignados” se manifestaron contra el Papa. Que si la religión debe ser un asunto exclusivamente privado. Que si los homosexuales son discriminados por la Iglesia. Que si el Parlamento de un país no debe reunirse con el Papa. Que si los curas pedófilos (¡de nuevo!). Que si el aborto es un derecho. Que si el Papa tiene disculparse más. Que si esto, que si lo otro. Lo que sea. Cualquier cosa es buena para atacar la figura de Benedicto XVI, y con él, al resto de la Iglesia. No importó si los que protestaban, o se quejaban, o criticaban, eran minoría. Igual los medios de prensa corrieron (¿parecería que hasta con enfermiza alegría?), a reportar en detalle estos ataques. Al leer algunos sitios web, casi que parece estar en una guerra contra la Iglesia –y una guerra en que la Iglesia y el Papa estaban claramente perdiendo.


20 de septiembre de 2011

ESPIRITUALIDAD DE MUÑEQUITOS RUSOS

Cuando uno sale de Cuba, una de las muchas cosas que impresionan es el encontrar acceso fácil e ilimitado a Internet. Contrasta mucho con la experiencia que uno trae de la isla, con un control rígido de la red electrónica, conexiones lentas y acceso muchas veces parcial. La sociedad en Cuba, en su inmensa mayoría, no está incorporada en esta “era digital” tan normal en muchos otros lugares del planeta. Cuando nosotros llegamos a Canadá en el 2006 nos sorprendió encontrar tantas cosas que podían hacerse en Internet. Y tanta información que podía encontrarse allí. Cierto que no todo es bueno, ni todo es verdadero, ni todo lo que brilla en el ciberespacio es oro… ¡Pero era tan asombroso asomarse a este nuevo “universo” al alcance de unos pocos clics del “ratón”! Sólo bastaba con poner en cualquier buscador una palabra o frase y siempre aparecía algo.

En uno de esos momentos de exploración, me dio por poner en Google: “Muñequitos Rusos”. Y, bingo, aquí había un sinnúmero de sitios con videos de estos dibujos animados con los que creció mi generación en Cuba. ¡Había incluso un blog (de igual nombre) sobre los muñequitos de la época! Para aquellos que quieran alimentar antiguas nostalgias infantiles, pueden encontrar el vínculo del sitio aquí: (http://munequitosrusos.blogspot.com/).


23 de julio de 2011

COMO UN GRANITO DE MOSTAZA

La lectura del Evangelio del domingo pasado nos presentaba a Jesús hablando del Reino de los Cielos. Y Jesús comparaba al Reino de los Cielos con un granito de mostaza. La mostaza, una de las semillas más pequeñas que sin embargo crece hasta volverse un árbol frondoso. Siendo joven, me atraía esa metáfora botánica, y como en Cuba no había árboles de mostaza, trataba de imaginarme un equivalente criollo. ¿Quizás la ceiba? Es uno de los árboles cubanos más grandes, de la misma familia (Bombacaceae) que los africanos baobabs. Y sus semillas son pequeñas, esparcidas ampliamente gracias a unas fibras, que lucen como de algodón, que las rodean y las ayudan a “volar” en el aire…

Comoquiera que fuera, esta parábola del grano de mostaza es bien interesante, y muchas reflexiones pueden derivarse de ella. Nuestro párroco decía en la predicación que la semilla de mostaza podía ser como una imagen de cada uno de nosotros. Sí, al igual que ese minúsculo grano tiene el potencial de desarrollarse y volverse algo incomparablemente más grande, nosotros también tenemos la capacidad de volvernos algo especial y significativo.  

Detengámonos un momento a re-pensar estas palabras con calma. Cada uno de nosotros tiene el potencial de ser algo GRANDE en este mundo, en este caminar hacia Dios que desde ya es parte del Reino de los Cielos. Nuestra vida tiene la capacidad de volverse algo SIGNIFICATIVO. Nuestro temporal y pequeñísimo paso es sin embargo una oportunidad de dejar una HUELLA. Y esto está al alcance de TODOS y cada uno de nosotros.

Seguro que muchos pensarán que esto es pura palabrería, propaganda sin sentido. A fin de cuentas, ¿no hemos visto mil veces por ahí el mismo mensaje? Quién no se ha topado con libros que prometen “éxito”, “riqueza”, “control financiero”, “triunfo”, matrimonios sin problemas, inversiones que dan el ciento por uno. Cuántos “expertos”, “entrenadores”, “gurús”, “visionarios” venden sus capacidades –en prácticamente cualquier cosa. Cuántas promesas de pasos fáciles, sin dificultades o retrocesos para vencer en esta vida y ser uno de ésos que “hacen la Historia”… pero desgraciadamente todos sabemos que la vida es mucho más complicada que eso. Los millones de personas que diariamente sufren, fracasan, carecen y desesperan de tantas cosas son una prueba evidente de esto. La vida no se arregla hojeando un librito, escuchando los consejos de un experto, leyendo un blog, buscando “la varita mágica” que nos resuelva nuestros problemas, carencias y necesidades.

Entonces, el mensaje del Evangelio podría colocarse en la misma categoría, ¿verdad? A fin de cuentas, la Biblia podría catalogarse como otro libro más, los sacerdotes como otros “expertos” más, las enseñanzas del magisterio de la Iglesia como otro de esos sin-sentido que prometen un éxito fácil que nunca sucede –o que sucede sólo a muy pocas personas… Pero, si pensamos así estamos equivocados. 
La dinámica del Reino de los Cielos no se basa ni se mide con los “parámetros” de este mundo. Éxito, prestigio, poder, riqueza, triunfo, fama… todas esas palabras tienen un sentido completamente distinto cuando se analizan desde las coordenadas de Jesucristo. Nuestro “ideal” no es equivalente al mensaje de Dios. Por eso se vuelve tan difícil para muchas personas entender y aceptar el mensaje cristiano. Por eso muchos, a lo largo de la historia, han distorsionado (con sus actitudes, palabras, escritos) el verdadero mensaje de Dios, que se nos manifestó en plenitud con su Hijo. Cada vez que miramos a la Iglesia desde una óptica pura y estrictamente mundana, estamos fallando, miserablemente, en nuestros estimados. Se nos escapa el verdadero sentido como agua entre las manos.

Volviendo a la idea inicial de este escrito, pensemos nuevamente en el granito de mostaza. Y en la posibilidad de volvernos algo GRANDE, SIGNIFICATIVO, ESPECTACULAR. Seguramente estábamos, al menos inconscientemente, pensando en coordenadas humanas. Pensando en la posibilidad de volvernos famosos, ricos, prestigiosos, poderosos, importantes… Si andábamos por esas avenidas del pensamiento, estábamos equivocados. La GRANDEZA del Reino de los Cielos no es ésa. Cualquiera que haya frecuentado un templo debería saber de  qué estamos hablando. La grandeza del Evangelio es el volverse pequeño, servidor de los demás, insignificante (si se quiere) a los ojos de este mundo, pero NO a los ojos de Dios.

Cualquier “especialista” en “vidas exitosas” pensaría que esto es una locura, algo sin sentido que no nos llevaría a ningún lugar. Desgraciadamente hay muchos por ahí que piensan así. Afortunadamente también hay muchos que sí creen en esta “grandeza del granito de mostaza”. Cada uno de nosotros podría nombrar muchos que dedican sus vidas a los demás, desde el anonimato, desde el servicio, desde la consagración a Dios y a sus hermanos los hombres. No necesitamos escribir nombres aquí; porque cada lector puede también pensar en los nombres que le vengan a la cabeza sobre ésas personas que hemos conocido o conocemos y que son GRANDES en el Reino de Dios. Esos granitos de mostaza que andan esparcidos por todo el mundo, muchas veces creciendo entre tantas malezas y distracciones.

Y nosotros, ¿dónde nos colocamos en esta “parábola botánica” del Reino de Dios? ¿Nos contentamos con ser una pequeña planta, que nunca alcanzó su POTENCIAL? O peor aún, ¿nos dedicamos a ser malezas? ¿O quizás todavía estamos en la fase de semilla sin siquiera preocuparnos por germinar?

Dondequiera que nos encontremos cada uno de nosotros en lo particular y personal, es tiempo de pensar otra vez en este llamado a la GRANDEZA que nos hace Dios. Y no olvidarnos del tipo de GRANDEZA del que estamos hablando.

Tengamos fe en nuestras capacidades, en todo lo que podemos con la ayuda de Dios, en todo lo que estamos llamados a hacer, TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS, en este Reino que espera por nuestra participación consciente y determinada. Así que ánimo… y a continuar nuestro esfuerzo desde la pequeñez para volvernos grandes árboles en la Iglesia de Jesús, como cada uno estamos llamados a ser.

Y como estamos hablando del granito de mostaza y de LA FE, los dejamos con una canción que resume bien el sentir de este escrito: http://www.youtube.com/watch?v=3Xo4dD2OWtI&feature=related

10 de julio de 2011

PASITO A PASITO

Muchas cosas en la vida quisiéramos que cambiaran de momento. ¿No sería fantástico si pudiéramos bajar de peso con sólo 5 minutos de ejercicio en un día? ¿Quizás aprender un nuevo idioma en una semana? ¿O ahorrar suficiente dinero en un mes para comprar una casa? La sociedad moderna nos ha “malcriado” con su inmediatez, sus resultados instantáneos, sus “atajos” para lograr cosas en poco tiempo y con poco aporte de nuestra parte. Desgraciadamente esto es un espejismo: en la realidad la mayoría de nuestras expectativas son imposibles de concretar en un instante, requieren tiempo, esfuerzo y constancia para lograrlas. 
Igual pasa con la vida espiritual. El progreso es lento, los resultados demoran y nuestra paciencia es poca. Pero, al igual que con las demás cosas, es increíble lo mucho que se puede lograr con pequeños esfuerzos –en tanto que perseveremos en ellos y no sean sólo un entusiasmo momentáneo. Un pasito cada día no parece mucho, pero al final del año, significan 365 pasos. Ojalá y todos (¡empezando por el que escribe este comentario!) concientizáramos más el tesoro de estos pequeños esfuerzos y el valor de los resultados que pueden alcanzarse de esta forma.

25 de marzo de 2011

UTILIDAD DE NUESTROS ESFUERZOS

En este tiempo de Cuaresma nos parece buena la  una oportunidad para reflexionar sobre las cosas que importan en nuestra vida, y sobre la verdadera utilidad de nuestros esfuerzos. Cuando uno mira con la perspectiva y profundad suficientes, la inmensa mayoría de las cosas que nos preocupan y ocupan nuestro tiempo son irrelevantes. Irrelevantes en tiempo y espacio. Un ejemplo basta: lo que estamos escribiendo hoy en el blog casi con total seguridad será completamente irrelevante dentro de 10 años. Y es irrelevante desde ahora mismo para los millones de personas agobiadas en este mismo momento con muchas otras prioridades. Y dentro de 5000 millones de años, blogs, personas, planetas y soles también serán irrelevantes. No nos engañemos: somos una gota minúscula en un océano infinito de complejidad y posibilidades. No somos nada. Ninguno. En ningún momento. Para ninguna cosa. Somos nada.

Bueno, pero qué trágico estamos hoy, dirán algunos. Otros más críticos dirán: no tienen nada que escribir y ahora se dedican a ciencia ficción de la mala. Y esto es entre los poquísimos lectores que tenemos: la mayoría de la humanidad ni siquiera se enterará de este insignificante comentario porque este blog de por sí es irrelevante –desde cualquier lado que se le mire.
Pero no estamos de trágicos. Ni estamos escribiendo ciencia ficción. Ni se nos han acabado los temas todavía (aunque ciertamente algún día, más temprano que tarde, se nos acabarán y entonces se acabará el blog… como todo en esta vida). Estamos solamente invitándoles a reflexionar sobre la inutilidad de la mayoría de nuestros esfuerzos –como el que nos está ocupando en este mismo momento.
Y, sin embargo, es importante que hagamos cosas. No porque sean importantes en sí mismas. Ni porque nosotros mismos seamos los importantes. Es importante que hagamos cosas porque es nuestra (PEQUEÑISIMA) contribución al Reino de Dios. Y cada uno está invitado por Dios mismo a poner su (PEQUEÑISIMO) granito de arena. Solo por eso es importante. Solo por eso vale la pena.
Claro, en concreto qué vamos a hacer cada uno de nosotros es ya, en sí misma, una pregunta bien grande. Desgraciadamente no tenemos respuestas (¡ni siquiera para nosotros mismos!). Este no es un blog de clarividencia, ni de consejeros, sicólogos o gurus de esos que dicen saber cómo hacer que nuestras vidas funcionen.
Pero siempre hay una línea sencilla a seguir: tratemos de hacer buenas obras. Tratemos de que nuestro (EFIMERO) paso por este mundo deje alguna huella de bien en la vida de alguna otra persona. Que cada día –¡si podemos!- nos esforcemos en hacer algo bueno a alguien, aunque sea bien pequeño. Si pensamos un poquito, siempre hay oportunidades, de diario, para hacer algo bueno.
Y, aunque la vida en este planeta acabe, aunque el sol desaparezca, aunque el Universo termine (pueden añadirse aquí más metáforas apocalípticas), hay una VERDAD que no cambiará: DIOS. Dios no pasa, no cambia, no se vuelve irrelevante. Y, para él, nosotros tampoco somos irrelevantes. Ni las buenas obras que hagamos en nuestras vidas.
Aquí radican (deberían radicar) nuestras verdaderas motivaciones para esforzarnos en la vida. Sólo así estaremos plenamente conscientes de esta incomprensible paradoja: lo inútil de nuestros esfuerzos pero a la misma vez la necesidad de que los realicemos. No somos nada. Pero a la vez lo somos todo. Somos todo con Dios. Somos todo en Dios. Y somos todo cuando nos esforzamos por y para nuestros hermanos. Sólo ahí hay trascendencia, intemporalidad, infinitud. Lo demás es irrelevante. Como este escrito.
Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a interiorizar los desafíos y esfuerzos en nuestro caminar cotidiano.