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11 de enero de 2014

El Papa y la Vida Religiosa. Primera Parte

Los últimos días hemos estado leyendo acerca de un encuentro que tuviera el Papa Francisco con alrededor de 120 Superiores de Institutos Religiosos Masculinos. La reunión se realizó el 29 de Noviembre de 2013, al finalizar la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales, y aunque la idea original era tener un pequeño encuentro de saludo, Francisco quiso dedicar toda la mañana a dialogar con los líderes religiosos. [Francisco I es el primer Papa religioso desde el camaldulense Gregorio XVI, quien fuera elegido en 1831].

Por la importancia de este encuentro, la riqueza de ideas que trasmitió, y las controversias generadas en los medios de prensa seculares, creemos que es importante escribir más sobre el tema, y compartir los puntos que se nos antojan más importantes de este encuentro. Por supuesto, recomendamos al lector interesado en un análisis más profundo que busque las transcripciones originales y lea con más detalles. Aquí sólo compartimos nuestra visión, que es por necesidad limitada, incompleta y no necesariamente la mejor.

Para empezar, Francisco decidió no pronunciar ningún discurso -ni tampoco escuchar discursos preparados de otros. Por el contrario, el Pontífice pidió un diálogo franco basado en preguntas y respuestas.

Los religiosos preguntaron qué se esperaba de la vida religiosa, cuáles serían las prioridades de la evangelización, cómo acercarse a las periferias de la sociedad... Francisco hizo referencia a Benedicto XVI al responder que "la Iglesia crece por testimonio y no por proselitismo". Y el testimonio que puede atraer es aquel relacionado con actitudes no habituales: generosidad, desapego, sacrificio, olvidarse de uno mismo para ocuparse de los otros. Es un testimonio de "martirio" de la vida religiosa, un camino de atracción basado en el ejemplo.

El Papa continuó diciendo que la Iglesia tiene que ser ATRACTIVA, despertando al mundo al mostrarle un modo diferente de hacer, de actuar, de vivir. Son los valores del Reino de Dios encarnados en la Tierra, que deben mostrarse con el ejemplo de vida.

8 de octubre de 2012

Sínodo sobre la Nueva Evangelización

Esta semana comenzó en la Ciudad del Vaticano el Sínodo sobre la Nueva Evangelización. Inaugurado por Benedicto XVI con una solemne misa en la Plaza de San Pedro, el evento reúne más de 250 arzobispos y obispos, superiores generales de congregaciones y patriarcas de todos los rincones del planeta. El Sínodo se celebra alrededor de la fecha (este jueves) que marca los 50 años de la inauguración del Concilio Vaticano II. En ese día, además de recordar el Vaticano II, se inaugurará también el "Año de la Fe", otro momento importante de la Iglesia Católica del presente. En otro acontecimiento que añade todavía más significado a los sucesos de esta semana que apenas empieza, el Papa proclamó el domingo a dos nuevos doctores de la Iglesia (Hildegarda de Bingen y Juan de Ávila).


Son tiempos importantes y definitorios para la Iglesia, y esta semana es ciertamente un hito significativo y que posiblemente marcará el caminar de la Iglesia en los próximos años. Benedicto dijo el domingo que el Concilio Vaticano II fue "la expresión más universal y el impulso más autorizado" del dinamismo espiritual y pastoral del siglo XX. Y durante las tres semanas de este nuevo Sínodo se reflexionará sobre una de las grandes prioridades actuales: encontrar medios para anunciar en Evangelio en países que fueron tradicionalmente cristianos, pero donde las personas se alejan cada vez más de la Iglesia.

12 de septiembre de 2012

Cruz Peregrina y otros recuerdos

Corría el año 1987 y por mi comunidad del Carmen en Santa Clara pasaba la Cruz Peregrina del V Centenario de la Evangelización. Es bueno recordar que éstas fueron unas cruces que el Papa Juan Pablo II entregó a las Conferencias Episcopales del continente americano, para que peregrinaran por todas las diócesis durante el novenario (1984-1992) en preparación para la celebración de los 500 años de la llegada del Evangelio a tierras del "Nuevo Mundo". En el caso de Cuba, la cruz se paseó prácticamente por todos los templos del país, y en nuestra parroquia en particular la tuvimos una semana completa.

Fue ésa una semana preparada con mucho esmero y deseo por los miembros de la comunidad. Cada noche había una misa, animada por un grupo diferente, y las ceremonias de recibimiento y despedida de la Cruz fueron "grandes celebraciones" -al menos grandes desde la pequeña escala a la que estábamos acostumbrados en esa época en Cuba. En el momento que la Cruz llegó a Santa Clara, estaban todavía frescos los ecos del ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano, Febrero de 1986). La Iglesia Católica en el país experimentaba un lento y modesto depertar, después de años de ostracismo y persecución -persecución a veces abierta, otras encubierta...

Por eso no fue extraño ver que el templo "se llenara" de personas, algo que dos años atrás hubiera parecido imposible. La "marea alta" de cubanos volviendo a la Iglesia (o al menos mostrando un interés en ella) apenas comenzaba; el pico se alcanzaría a principios de los años 90, con el advenimiento del tristemente célebre "Período Especial"... Pero nosotros no teníamos ni la más mínima idea de lo que se nos avecinaba, así que por el momento disfrutábamos de ese instante de "celebridad" y "fama" en que de pronto se veía envuelta la Iglesia -y por ende sus miembros, que hasta hacía poco éramos considerados como parias en aquella sociedad abiertamente atea.


8 de marzo de 2012

VOTOS SOBRE EL MATRIMONIO Y EL NOVIAZGO

Nuestros queridos amigos, Lina y Carlitos, nos enviaron hoy un correo desde Bayamo, Cuba. Nos piden que apoyemos su trabajo pastoral en Cuba -que se enfoca mayormente en la Pastoral Familiar, especialmente la preparación de novios al matrimonio. 

A pesar de que llevamos seis años viviendo fuera de Cuba, recordamos muy bien el extraordinario y dedicado trabajo de Lina y Carlitos en la diócesis de Bayamo-Manzanillo. Ellos tienen muchos años en este empeño de acompañar, ayudar y animar a los novios católicos de la zona. Una obra inmensamente bella pero también tremendamente desafiante. Especialmente en estos tiempos en que, desgraciadamente, la mayoría del mundo no valora ni el noviazgo, ni el matrimonio, ni las familias. 

Triste realidad ante la cual lo único que podemos hacer es seguir nuestro esfuerzo "cuesta arriba" de anunciar y promover el Evangelio y la voz de la Iglesia. A pesar de todos los obstáculos y decepciones. A nosotros sólamente nos toca dar testimonio con nuestras vidas y esfuerzos, los resultados y "éxitos" se los dejamos a Dios, que es quien sabe mejor cómo y cuándo cosechar.

Volviendo al tema de hoy, Lina y Carlitos nos pidieron que votáramos en un sitio web apoyando los cursos de novios católicos (el sitio web se encuentra aquí para los que deseen leer más al respecto). Se trata de una encuesta sobre los mejores talleres de preparación al matrimonio, y el tipo de encuentro que ellos preparan (parte del "Catholic Engaged Encounter") se encuentra entre los cinco finalistas.



30 de enero de 2012

Salve Don Bosco Santo

El título de nuestro escrito seguramente es conocido por muchos -ya sea los que trabajan con los Salesianos/as o aquellos que siguen su obra en el mundo latino. Es, en efecto, el mismo título de una de las canciones a Don Bosco más populares y difundidas en el idioma Español. 

"Salve Don Bosco Santo, joven de corazón, mira todo el quebranto de un mundo sin razón", dice el estribillo de la canción, de la cual compartimos con Uds. estas dos versiones diferentes.


Apenas un día nos separa de la festividad de San Juan Bosco, quien falleciera el 31 de Enero de 1888. ¡Hay tantas aristas e historias que contar de su vida, y tantos libros y sitios web que revisar acerca de este gran santo! Pero para el comentario de hoy sólo queremos comentar un par de ideas sencillas.

Fragmento de una famosa foto de Don Bosco, Barcelona, 1886. Ver comentario más abajo.

23 de octubre de 2011

LA PARROQUIA COMO CASA Y LUGAR DE ENCUENTRO. PRIMERA PARTE

La noche del martes pasado acompañé a Tere a una reunión en la Iglesia. La comunidad se preparaba para su feria de otoño (evento anual para recaudar fondos para la parroquia) y Tere era una de las responsables del evento. Era una simple reunión de coordinación, pero al entrar a la casa parroquial recordé de repente similares situaciones en Cuba. En la biblioteca de la parroquia había un grupo de personas atendiendo un curso de Biblia. En otro salón había un grupo diferente reunido (no sé exactamente para qué). Finalmente, en el salón del sótano estaban los encargados de la feria otoñal.

Como mi presencia era secundaria (Tere era la responsable de una de las áreas de la feria, yo nada más sería voluntario) por un momento dejé mi mente correr al pasado recordando otras noches de reuniones en la Iglesia a mitad de semana. En Cuba, a pesar de tantas carencias y otras dificultades de la vida (raramente encontradas fuera de la isla), no existe tanta presión con el uso del tiempo, ni tanta prisa como en muchos otros lugares de la sociedad occidental de nuestros días. Entonces (NOTA: Hablo hasta el año 2006, cuando vivíamos allá, después de esa fecha probablemente las cosas se mantienen más o menos igual, pero no nos consta personalmente) era común encontrarse por diversos motivos en la parroquia durante las noches “entre semana”, como las llamábamos. Lo mismo era para un curso de formación, un encuentro de oración, la reunión semanal/quincenal/mensual de algún grupo, el Consejo Parroquial… o sencillamente para compartir tiempo juntos en la Casa Común. No era raro que entre Lunes y Viernes tuviéramos 2-3 de estas noches, prácticamente todas las semanas del año. Si a esto se añadía la misa dominical (cuando no otras misas), uno podía decir que la Iglesia, después de la casa y el centro de trabajo, era el lugar más común en nuestras vidas. Tanto en sentido metafórico como literal, la parroquia era un verdadero Hogar para todos nosotros  


18 de octubre de 2011

QUEDAN SEMILLAS PARA QUINCE AÑOS MAS

Compartimos otro escrito enviado por nuestro hermano Bartolo E. Ugalde Ramírez desde Manzanillo, Cuba. En esta ocasión es una crónica de la celebracion por los 15 años del Programa de Atención al Síndrome Down de Cáritas Manzanillo, un esfuerzo de la Iglesia cubana que ha llevado nuevas esperanzas y motivaciones a las personas Down y sus familiares.

Este es el día en que actuó el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo…
Salmo 117

Hace sólo algunos días recordábamos la celebración en el patio de Elsa Sabourín del primer año del Programa de Atención al Síndrome de Down, y todo con tal nitidez como si aquello hubiera ocurrido ayer.  Y justo este mes el Programa celebró sus quince años. Se dice fácil…pero quince años se pueden palpar en los rostros de los muchachos, que ya no son tan muchachos, de sus familiares, de los mismos animadores que vienen desde entonces, también en la ausencia de algunos que ya no están por varias razones; quince años de sacrificios, de perseverancia, de entrega, de amor también dejan huellas en los corazones, huellas de cansancio y de satisfacción; quince años que bien merecían una celebración digna como la que se hizo en la mañana del sábado 2 de Julio del 2011. Pero para que nadie vaya a pensar que las dificultades disminuyen con el tiempo, éstas dijeron “presente” durante los preparativos de la celebración, si no que lo diga el Equipo de Trabajo. Claro que nada de eso le quitó brillo a la fiesta… a la alegría y a la amistad de los participantes.


2 de octubre de 2011

Pasar haciendo Caminos

Nos complace hoy compartir un escrito que mi mamá, Nelia Triana Pruna, nos envía desde Miami, relatando sus experiencias como católica en un nuevo país.

Pasar haciendo caminos.
Por Nelia I. Triana
Septiembre 29, 2011. Dos años en el exilio, Miami.

Trasplantar es una labor que requiere tiempo y paciencia, y aunque siempre hay riesgos, generalmente se logra el éxito. Hay plantas que al ser trasplantadas tienen un período inicial en el que parece que mueren un poco, hasta que van echando raíces en la nueva tierra y se van afianzando, entonces reverdecen, se vuelven más hermosas.

9 de septiembre de 2011

Recordando al Padre José Vandor

En un comentario del pasado mes de Febrero presentamos cuatro figuras salesianas que vivieron en Cuba (http://venconnosotrosacaminar.blogspot.com/2011/02/en-la-fiesta-de-don-bosco.html) y nos propusimos escribir más sobre religiosos y laicos ejemplares en Cuba. Por enredos de la vida no nos ha sido posible empezar. Pero el Espíritu Santo nos ha estado ayudando a través de otros hermanos que desde Cuba han compartido amablemente sus impresiones con nosotros y con este blog.  

Hoy empezamos con una serie de trabajos que nos manda mi hermano Juan Manuel Fernández Triana desde Santa Clara, acerca de la extraordinaria figura del Padre José Vandor. Juan ha preparado una serie de escritos que iremos colocando aquí con una frecuencia mensual. Sin embargo, su primera petición fue no que incluyéramos sus textos, sino una introducción sobre el tema que el Padre Bruno Roccaro escribió hace dos años. Sabemos que algunos de nuestros lectores conocieron al Padre Vandor, y otros quizás han oído de él, así que esperamos que disfruten estas contribuciones que nos llegan desde Cuba. ¡Nuestro mayor y más sincero agradecimiento a todos los que colaboran con este humilde blog!

SIERVO DE DIOS SACERDOTE JOSÉ VANDOR. SALESIANO DE DON BOSCO
  
Por: P. Bruno Roccaro, s.d.b. Santa Clara, 8 de septiembre del 2009.

DATOS BIOGRÁFICOS

El Padre Vandor nació el 29 de octubre de 1909 en Dorog, Hungría; hijo de Sebastián Wech y María Puchner.  Al tomar la ciudadanía cubana, el apellido Wech se transforma en Vandor.

Realizó sus primeros estudios con los Franciscanos.  Respondiendo a la Divina llamada, hizo su noviciado en Szentkeres, en el curso 1927-1928 en la Congregación Salesiana.  El 13 de agosto de 1932 hace sus votos perpetuos ya como hijo de Don Bosco.  Cursó Teología en Turín, Italia, donde es ordenado Sacerdote el 5 de Julio de 1936, en la Basílica de María Auxiliadora.

En ese mismo año fue enviado a Cuba, y permaneció en Guanabacoa hasta 1940 como responsable de la disciplina y de la animación espiritual en el Colegio “San Juan Bosco”. En 1940 fue nombrado Director de la Escuela Agrícola de Moca en la República Dominicana, pero por razones ajenas a su actuar, este centro fue intervenido por el Gobierno de Trujillo y regresa entonces a Guanabacoa, Cuba.


27 de julio de 2011

Adiós a un Buen Pastor

La noticia ha corrido de rincón a rincón, entre los cubanos de adentro y de afuera. Todos movidos por un sentimiento de tristeza, pero también un profundo sentimiento de AGRADECIMIENTO a Dios por prestárnoslo durante todos estos años. Y a él por aceptar ser nuestro pastor.


La noticia me ha hecho recordar viejos y gratos momentos. Recuerdos de niña cuando mi papá regresaba rebosante de alegría y renovado espiritualmente después de participar en retiros donde Mons. Meurice había dado temas.

14 de julio de 2011

ENCUENTRO DE LAICOS CATÓLICOS CUBANOS

Entre 2001 y 2004 tuve oportunidad de asistir tres veces a los encuentros de laicos católicos cubanos (viviendo en Cuba y en el extranjero) que se han sucedido en la Florida, Estados Unidos desde el año 2000. A fines de 1999 Monsenor Dionisio me había pedido que formara parte de ese grupo, aunque yo me perdí el primer encuentro, en el 2000, porque mi visa para USA no estuvo en tiempo (también me perdería el tercer encuentro, en el 2002, porque la rectora de la Universidad de Granma, donde trabajaba en aquel entonces, se negó a que yo "estuviera viajando todos los años por la misma cosa"). En Febrero de 2001 sí me aprobaron la visa en tiempo y pude participar en la segunda reunión, celebrada en el Seminario de Boyton Beach, al norte de Miami.

Mientras viajaba allá, pensaba en como podrían ser estos encuentros. Los participantes cubanos de la primera reunión me habían contado de sus vivencias, pero uno siempre necesita experimentar por cabeza propia... Yo realmente ni tenía muchas expectativas con esto, ni estaba convencido de la utilidad y logística (costos asociados) de este tipo de reuniones... Quizás porque no esperaba mucho fue que me sorprendió más lo que encontré y experimenté en estos encuentros.

20 de junio de 2011

UN HALLAZGO INESPERADO

Probablemente la mayoría de nuestros -escasos pero fieles- lectores no sabe dónde queda ni qué es el pueblo de Wilno en Ontario. Hasta el fin de semana pasada nosotros tampoco teníamos la menor idea. Nos íbamos de campismo a un lugar cerca del extremo sur-este del Parque Provincial Algonquin. En el viaje de ida, a unas dos horas y media de Ottawa, nos sorprendió de momento la visión de una magnífica Iglesia, entre colinas llenas de bosques y lagos. Por un instante pensamos doblar hacia el lugar para ver de qué se trataba, pero ya el carro había pasado la entrada hacia el templo, y como venían otros autos en sentido contrario, continuamos viaje. Instantes después cruzamos el pueblo de Wilno y mi mente, inconscientemente, tomó nota del nombre del lugar. Antes de comenzar el viaje, yo había leído en Internet que toda esta región constituía el primer asentamiento de polacos en Canadá, y de hecho, camino al campismo cruzamos varios pueblecitos pequeños con tarjas, museos, y otros indicios (como los nombres de las calles) que indicaban claramente la herencia polaca de la zona.

13 de junio de 2011

La Civilización del Amor

A fines de la década de los 80, se popularizó en muchos templos católicos cubanos la canción “Nueva Civilización”. Pueden encontrar una versión, con una melodía ligeramente diferente a como se canta en Cuba, en este vínculo de Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=ydfxiLlrhXU&feature=related). La canción se compuso para la primera Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Juan Pablo II, en el año 1987 en Buenos Aires, Argentina. En Cuba la canción se acogió con toda la fuerza y entusiasmo que fuera posible, y rápidamente se extendió más allá de la Pastoral Juvenil hacia todos los rincones y actividades parroquiales. ¿Quién no recuerda esos encuentros donde los participantes se tomaban de las manos para cantarla juntos?

Además de la música, la letra de la canción se utilizó como inspiración en retiros y convivencias. Yo recuerdo, por ejemplo, que el tema central de la Convivencia Salesiana de Jóvenes de 1988 se dedicó a “La Civilización del Amor”, y durante esos días los jóvenes participantes reflexionábamos con entusiasmo (¿y también ingenuidad?) sobre las posibilidades reales de construir esta sociedad alternativa basada en el Amor. Adjuntamos debajo imágenes de los cantorales de dicho encuentro, impresos con uno de esos viejos mimeógrafos que mencionamos en un comentario anterior (http://venconnosotrosacaminar.blogspot.com/2010/12/el-viejo-mimeografo.html).


6 de abril de 2011

REFLEXIONES SOBRE LA PASTORAL JUVENIL EN CUBA, SEGUNDA PARTE

En la primera parte de una serie sobre la Pastoral Juvenil (PJ) en Cuba, a manera de introducción, recorrimos algunas condiciones políticas, sociales y económicas que han marcado a los jóvenes del país durante el último cuarto de siglo. Ahora nos enfocaremos en los desafíos eclesiales del trabajo con la PJ. En futuras entregas comentaremos sobre experiencias personales del trabajo con los jóvenes. 

Queremos aclarar que los datos que siguen se basan en la experiencia de Jose con la PJ de Manzanillo entre 1993 y 2005 (y en menor medida también en su participación con el equipo diocesano por esas mismas fechas). Obviamente esto no representa la realidad nacional, ni tampoco abarca lo sucedido en los últimos 6 años en Cuba. Por tanto, algunas situaciones pueden estar desactualizadas o superadas. Pero quizás parte de las ideas expresadas tienen validez todavía. Juzguen por Uds. mismos.

En los grupos de PJ apenas 20% de los jóvenes venía a la Iglesia desde pequeño, y más de dos tercios comenzaron a asistir en los últimos 5–10 años. Un alto porcentaje proviene de hogares divididos, con padres divorciados, y la mayoría de sus  familias no asiste a la Iglesia. Tres de cada cuatro han experimentado estar becados de una u otra forma. Un tercio ha cursado estudios universitarios (probablemente en la actualidad la proporción sea mayor a raíz de la “universalización de la enseñanza” de los últimos años). Muchos tienen familiares o amigos en el extranjero, y la mayoría quiere irse del país, por cualquier vía posible. La proporción de jóvenes sin estudiar ni trabajar oscila entre 20-30 %; aunque esto es muy dinámico, porque constantemente hay quienes consiguen un trabajo o estudio, y otros que pierden o abandonan lo que tenían.

La mayoría asisten a misa dominical, aunque no prestan mucha atención y es poco probable que VIVAN la Eucaristía (para ser justos: sería interesante analizar qué proporción de adultos hace lo mismo en nuestras Iglesias, a lo mejor en esto son iguales a los jóvenes). Menos de un 20 % está comprometido con alguna pastoral (en su mayoría catequesis de niños y adolescentes, y misioneros), aunque muchos muestran disposición por ayudar en algo. Respecto a sus conocimientos eclesiales, más del 80 % no sabe lo que fue el ENEC, y no ha leído nunca “El amor todo lo espera” ni ningún otro documento episcopal cubano importante. La mayoría conoció del mensaje que Juan Pablo II dejó a los jóvenes (básicamente porque en esa época se realizaron muchos encuentros sobre la visita papal a Cuba), pero probablemente pocos recuerden de qué trataba. En general hay un grado significativo de desconocimiento sobre la historia más reciente de la Iglesia (¡esa historia que coincide con sus años de vida!). Las nociones sobre Catequesis, Moral Cristiana, Biblia (por no hablar de Teología, Filosofía, Doctrina Social, etc.) son rudimentarias, cuando no erróneas.

Al analizar el trabajo de la PJ en su conjunto es evidente el gran avance que ha experimentado en los últimos años. Una mirada atrás (del ENEC hacia acá) habla por sí sola del interés, esfuerzo, recursos y amor que se han invertido con entusiasmo y entrega por y para los jóvenes. La PJ está organizada y estructurada en el ámbito nacional, con objetivos, metas y propósitos claramente definidos. Existen valiosos materiales disponibles (escritos y audiovisuales), algunos elaborados en Cuba y con lenguaje apropiado a nuestro contexto. Hay muy buenos sacerdotes y monjas trabajando en o para la PJ, algunos de notables talentos y capacidades. Igualmente hay numerosos laicos y jóvenes comprometidos de lleno como animadores de la PJ.

También se reconoce en las parroquias que la PJ es importante. Los jóvenes son el futuro de la Iglesia, y la Iglesia del futuro. Sin embargo, muchos consideran la PJ como algo de no mucho éxito, quizás porque “no se palpan” resultados a corto o mediano plazos. Se invierten muchos recursos humanos y materiales, se trabaja duro, pero muchas veces los jóvenes no responden como se esperaría. La proporción que persevera entre el total que se acerca a la PJ es baja y aún ésos que permanecen no necesariamente se comprometen activamente en la comunidad.

Sin embargo, sólo Dios sabe cuánto bien ha hecho la  PJ en Cuba. Sólo Él sabe lo que queda en el corazón de cada uno de esos jóvenes que pasan por la PJ y siguen de largo. Nosotros somos sólo sembradores, y a Dios corresponde decidir dónde, cuándo y cómo germinarán las semillas, y quiénes recogerán sus frutos. En el campo espiritual es inapropiada cualquier comparación que evalúe solamente desde una perspectiva  de “esfuerzos–resultados”. Pero, claramente, hay siempre aspectos a mejorar. Lo que sigue es una valoración crítica de qué pudiera cambiarse en la PJ en Cuba.

Aunque la PJ está bien organizada a niveles “supracomunitarios” (vicarial, diocesana, nacionalmente), quizás se descuida algo el nivel más importante: la base. Poco importa cuán brillantemente formulados estén objetivos y metas; cuán excepcionales sean los asesores; cuántas reuniones organizativas preparen los equipos directivos... Al joven “de a pie” no le importa tanto saber cuál es el obispo asesor nacional de la PJ o quién es el sacerdote encargado en la diócesis. Más bien le importa que sus asesores y animadores comunitarios estén cercanos física y sentimentalmente; que les pueda confiar los problemas que le agobian y que pueda encontrar respuestas que le ayuden en su vida; que se sienta querido y acogido en el grupo.

Otro aspecto vital es la formación que se les brinda en la Iglesia. Los jóvenes actuales han vivido en un entorno cambiante, donde lo que era malo ayer, hoy es bueno (y mañana ¿quién sabe?). Muchos fueron arrancados de sus hogares a edades tempranas y crecieron lejos, entre valores morales cuestionables. Desarraigados, decepcionados, incrédulos hacia el futuro, que parece incierto; con poca o errónea cultura religiosa; indisciplinados, mal educados, sin hábito de escuchar al que habla...

Desgraciadamente muchas veces estas realidades no se toman en cuenta plenamente al preparar los encuentros. Es necesario “bajar” para escuchar sus criterios, vivencias, angustias y desafíos. Y explicar las posiciones de la Iglesia desde una óptica “no condenatoria”, ofrecer el mensaje enriquecedor de Jesucristo adecuado al contexto que ellos viven. Es crítico proporcionarles opciones y modelos reales, concretos, creíbles, para vivir como cristianos en el mundo actual. Cuando se descuida la manera de dirigirse a los jóvenes, puede suceder que ellos se distancien de la Iglesia.

Igualmente imprescindible es tratar de vincular al joven con algún compromiso comunitario, para que pueda EXPERIMENTAR (y no solamente  CONOCER) el cambio de vida que necesita  toda conversión y camino hacia la fe en Jesús. Es verdad que lo jóvenes suelen ser inconstantes en sus responsabilidades, cuando no se niegan a asumirlas. Pero esto no nos exime de seguir proporcionándoles opciones. En este sentido sería muy útil que otras pastorales se volcaran más hacia la PJ, un tema sin dudas polémico. Sin embargo, muchas pastorales tienen bastante campo para los jóvenes. Y la experiencia demuestra que cada vez que se vinculan, hay beneficios mutuos y un mayor sentimiento de comunidad en la Iglesia. Además de la ganancia que supone contar su entusiasmo, energía y entrega.

El tema “vocacional” entre los jóvenes se ha tocado siempre de forma deficiente en la PJ, y lo poco que se habla se enfoca solamente a la opción para la vida religiosa. Esto se traduce a la “captación de jóvenes prospectos”, que se preparan en especiales encuentros y retiros “vocacionales”. El trato no cuidadoso de esta realidad lleva a cierto distanciamiento entre éstos “vocacionables” (como se les llama) y los demás jóvenes, con consecuencias no siempre favorables. Preparar para el matrimonio (o para vivir un noviazgo, o  para discernir qué carrera o estudio seguir en el futuro) son también temas “vocacionales”, aunque la preparación para este tipo de vocación usualmente se descuida o en el peor de los casos se ignora. En este sentido la Pastoral Familiar, en conjunto con la PJ, podría ocuparse un poco más del seguimiento, formación y preparación de los novios; y, además, utilizar la no despreciable fuerza del ejemplo de amor y entrega que proporcionan nuestros matrimonios y familias cristianas. Porque pretender que nuestros jóvenes vivan noviazgos serios, constituyan en el futuro matrimonios ejemplares, se sientan realizados profesionalmente en sus trabajos, etc., sin darles ninguna preparación ni acompañamiento previo, es ingenuo.

Otro punto vital, increíblemente descuidado muchas veces, es la vida  espiritual de los jóvenes. ¿Cómo pretender que cambien sus vidas (actitudes y comportamientos) si no se les ofrecen suficientes espacios para el desarrollo de su espiritualidad? ¿Cuándo INTERIORIZAREMOS (y actuaremos en consecuencia) de que sólo la EXPERIENCIA de una relación profunda con Jesús es la que puede TRANSFORMAR las vidas de las personas, y no la cantidad de actividades que seamos capaces de realizar? Este descuido se palpa en la falta de promoción de momentos para la vivencia personal, íntima y vivificante de Dios (sea un grupo de oración, rezo del Rosario antes de la Misa, visitas al Santísimo, invitación a la oración en la vida diaria, fomento de cualquier devoción, retiros, celebraciones penitenciales, etc.). Recordemos que nadie aprende solo. Hay que aumentar cuantitativa y cualitativamente los momentos que se dedican a la oración en la PJ, especialmente la oración personal.

También es importante la frecuencia con que los jóvenes se encuentran en la Iglesia (usualmente una vez por semana, más la misa dominical). Es muy difícil que alguien pueda influir en la vida de alguien si sólo los ve un par de horas a la semana. Las buenas, al igual que las malas influencias son, sobre todo, cuestión de tiempo. Aunque es muy difícil preparar más de un encuentro formativo semanal, no lo es tanto el promover que los jóvenes frecuenten más la Iglesia como grupo. Puede ser para jugar, escuchar música, ver videos, conversar. Que el encontrarse en la Iglesia con cualquier pretexto sea algo que motive, impulse y anime a la PJ. Esto también es formación, y es promover otras influencias además de las de la calle. Aún mejor sería lograr que los propios jóvenes sean los responsables de estos encuentros, si se logra interesarlos en los mismos y crearles un sentido de pertenencia a la Iglesia como grupo, ya se estará caminando seria y positivamente en el mejoramiento de la PJ.

En cuanto a la participación de los sacerdotes, es útil destacar que ni el trabajo de laicos o religiosas, aún siendo ejemplos de entrega y dedicación, puede suplir su labor. A veces parece que con tanto trabajo pastoral y tantos desafíos apremiantes, los sacerdotes se ven agobiados y sin tanto tiempo disponible para los jóvenes como antes. Y que conste que no es lo mismo “estar cerca de la PJ” a “estar cerca de los jóvenes”. Vienen a la mente San Juan Bosco y el Padre Félix Varela. En una época en que la juventud corría grave peligro, Don Bosco fue especialmente sensible a su situación y les consagró su vida y muchos talentos; no en balde Juan Pablo II lo nombró “Padre y Maestro de la Juventud”. El Padre Varela también dedicó grandes esfuerzos a formar y acompañar los jóvenes de su época; y después, lejos de Cuba (y de sus jóvenes) se lamentaba con una frase llena de hondo cariño y profunda confianza: ”...diles que ellos son la dulce esperanza de la Patria...”

Precisamente porque son la esperanza de la Patria y de la Iglesia deberíamos dedicarles más tiempo y corazón a los jóvenes. Ojalá y no sea demasiado tarde.

30 de enero de 2011

La Iglesia Católica en Cuba y WikiLeaks. Segunda Parte

En esta segunda parte realizaremos un breve recuento de las actividades pastorales de la Iglesia Católica en Cuba desde 1986 hasta el presente. Estas actividades tienen una influencia considerable en el entramado de la sociedad cubana, y demuestran que la Iglesia no “ha capitulado” ni sus programas son “limitados”, como se menciona en el cable de la Sección de Intereses de La Habana filtrado por WikiLeaks hace pocos días.

Entre 1986 y 1996 la acción pastoral se centró alrededor de las prioridades establecidas durante el ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano), donde la Iglesia se consideró y definió a sí misma como Orante, Encarnada y Misionera. Precisamente a partir del ENEC las actividades pastorales comienzan a incrementarse y diversificarse sustancialmente.

14 de enero de 2011

EL TRABAJO DE CARITAS CUBANA

Cáritas Cubana se estableció oficialmente en 1991, en un momento en que el país se hundía en las profundas y tenebrosas aguas del llamado “Período Especial”. Con el colapso del socialismo en Europa, cesaron los subsidios a Cuba, especialmente de la Unión Soviética. Y la nación se fue al caos. No somos historiadores ni economistas, pero estamos convencidos que el trienio de 1992-1994 ha sido uno de los peores (si no el peor) en la historia y economía de Cuba. La inmensa mayoría del pueblo sufrió hambrunas, falta de medicamentos, apagones que duraban más que el tiempo que había electricidad, carencias materiales de todo tipo… esta fue la “base material” que encontró Cáritas en sus comienzos cubanos.

Recordamos esos momentos iniciales, cuando la prioridad era ayudar como se pudiera (y todo lo que se pudiera) a tantas personas necesitadas. Las parroquias repartieron medicinas, espejuelos de uso llegados de cualquier rincón del planeta, alimentos, donaciones… era un verdadero caos.

Pero pronto se organizaron los equipos de Cáritas, a nivel diocesano y de parroquia. Y con la organización surgieron diferentes programas de ayuda. Y de la ayuda se pasó a la promoción del ser humano. Y de la promoción al compromiso. Y del compromiso a la participación y protagonismo. No estamos hablando en lenguaje metafórico o rebuscado, realmente Cáritas fue evolucionando –y nos imaginamos que todavía hoy siga evolucionando- y creciendo en sus servicios y alcance.

10 de enero de 2011

El tema de la Reconciliación en Documentos de la Iglesia Católica Cubana (1986-2000). Segunda Parte

La imagen que aquí presentamos la confeccionamos utilizando Wordle (http://www.wordle.net/), que permite generar "nubes de palabras" basadas en las frecuencias con que se repiten en un texto. Para esta imagen utilizamos como "texto base" los documentos eclesiales que hemos mencionado en las dos partes de este comentario. Puede verse cómo en el decir y hacer de la Iglesia Cubana ha predominado siempre la palabra RECONCILIACION. Y los invitamos a reflexionar sobre las otras palabras que se muestran en la imagen.



6 de enero de 2011

El tema de la Reconciliación en Documentos de la Iglesia Católica Cubana (1986-2000). Primera Parte

Cualquiera que se acerque a los documentos de la Iglesia Católica Cubana, aún cuando lo haga de forma superficial, notará en sus escritos algunos elementos comunes. Estas “ideas–fuerza”, que a manera de hilos conductores se repiten de forma sorprendente, no son obra de la casualidad o de concertaciones previas. Son, más bien, una hermosa muestra del Espíritu Santo que ilumina, inspira y guía constantemente el peregrinar del pueblo de Dios en la Tierra.


Uno de estos temas recurrentes, y casi omnipresentes en el magisterio y en la praxis de la Iglesia Cubana contemporánea, es el referente a la Reconciliación. Queremos comentar sobre este tema en los escritos que abarcan el período de 1986 a 2000. El trabajo, que presentaremos en dos partes debido a su longitud, está muy incompleto porque las fuentes consultadas fueron limitadas. Si a eso se suman nuestras personales limitaciones, lo que sigue debe verse sólo como una aproximación inicial necesitada de considerable revisión.

20 de diciembre de 2010

Recordando al ENEC

La Iglesia Católica en Cuba vivió una auténtica experiencia de Pentecostés en febrero de 1986 con la realización del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC). El ENEC culminó exitosamente el proceso iniciado por la Reflexión Eclesial Cubana (REC) en 1979, y marcó el inicio de una nueva etapa de la vida eclesial en el país. Tan espectacular fue el cambio que la Iglesia del presente no puede entenderse ni explicarse sin el ENEC. De hecho, la mayoría de quienes conforman parte de la Iglesia actual no formaban parte de ella en ese entonces. 
La REC, inspirada por Mons. Fernando Azcárate, ha constituido quizás el momento de reflexión más amplio, participativo y profundo que haya tenido la Iglesia cubana en toda su historia. Prácticamente cada creyente (religioso o laico, joven o anciano, culto o iletrado) participó en la encuestas, reflexiones y opiniones sobre la realidad de aquel entonces. Nunca antes a lo largo de todo el país, en cada parroquia, capilla, congregación, se acometió una empresa de tal magnitud. Y esto a pesar de que entonces los medios logísticos con que se contaban eran mucho más modestos que los actuales. Pero todo se realizó con una entrega, entusiasmo y dinamismos extraordinarios.

Sacerdotes MIsioneros en Cuba

A comienzos de los años 60 la Iglesia Católica en Cuba fue "desmantelada" en su casi totalidad. Al menos esa era la idea, y en esa dirección se movieron funcionarios, instituciones, esfuerzos y voluntades del gobierno de la naciente “Revolución” cubana. De súbito la Iglesia se vio sin colegios, sin acceso a medios de comunicación social, sin recursos económicos, y casi sin "recursos humanos". Probablemente esto último fue lo peor. A la significativa disminución de laicos que asistían a las parroquias (los motivos y presiones para esto fueron varios, pero en no nos extendemos en ese tópico ahora) se sumó la pérdida de sacerdotes y religiosos(as).

Se hubiera pensado que quizás en esta "tormenta perfecta" la barca de San Pedro naufragaría... pero ya fue escrito, hace 2000 años, que esto no sucedería (e.g. Mt 16: 18). La Iglesia en Cuba resistió estos embates, se afianzó, se adaptó a los nuevos desafíos, y continuó con su labor dentro de las posibilidades existentes.

Dentro del reducidísimo clero que se mantuvo en la Isla había muchos sacerdotes misioneros. Gran número provenía de Europa (especialmente España e Italia), aunque en años posteriores (décadas de los 80, 90 y nuevo milenio) también vendrían de muchos otros lugares, especialmente América Latina (Colombia, México, República Dominicana, etc). Semejante situación sucedió con las monjas -aunque ahora nos limitaremos a los sacerdotes, en próximo comentario nos dedicaremos a hablar de la extraordinaria labor que realizan y han realizado las monjas en Cuba. 

Estos sacerdotes extranjeros "echaron pie en tierra" con los laicos y clero cubano de entonces, y se consagraron como verdaderos Padres y Pastores a las diezmadas comunidades del momento. ¿Quién no recuerda su fortaleza y energía? ¿Su abnegada labor en todos los "frentes" eclesiales que fueran necesarios? ¿Su "acento" y manera de hablar el Español? ¿Los cuentos, cantos e historias de sus países de origen, tan lejanos en alcance para los cubanos? ¿Las confesiones con ellos y sus maneras de aconsejarnos y apoyarnos en nuestros cotidianos problemas? ¿Quién no recuerda su modestia, que no necesitaba de protagonismos o reconocimientos? Estos sacerdotes lo mismo enseñaron en los Seminarios de La Habana y Santiago, que prepararon Convivencias (otro tema para futuros comentarios) y cursos de formación, ayudaron en la construcción/re-construcción de templos, visitaron enfermos dondequiera que estuvieran... nada de nuestra vida les fue ajeno. ¡Ojalá y todos hubiéramos sido así!

Ciertamente que no todo fue perfecto con ellos, pero ¿quién no los recuerda con cariño? Allí estuvieron, callada y modestamente, en el difícil día a día, desgastándose con y para nosotros. Por años y años, y ante cualquier adversidad (económica, social, política) ellos se mantuvieron iguales. Siempre nos maravilló su resistencia, su negativa a partir a otros lugares más fáciles, con más comodidaes, con  menores exigencias. La mayoría se pasó años sin poder visitar a sus familias, en una época sin Internet o correo electrónico que aliviara las separaciones… No obstante, muchos hicieron de Cuba no sólo su segunda Patria, sino también la tierra en que desearon permanecer, e incluso morir y ser enterrados. Y verdaderamente muchos quedaron en Cuba, murieron y fueron enterrados allí. Pero su memoria quedó y está viva en todos nosotros. Y el agradecimiento a ellos y a su extraordinaria labor permanecerá para siempre.

Nos entristece mucho ver que, en estos tiempos, la mayoría de las noticias sobre los sacerdotes que circulan en la prensa mundial y el Internet son negativas. ¡Cuánto esfuerzo mal intencionado por desacreditar el sacerdocio! ¡Cuánto cebarse en los graves errores cometidos por unos pocos (aunque ciertamente errores abominables) para injustamente expandir la culpa a la inmensa mayoría del clero! ¡Cuánto aprovechar cada oportunidad para atacar fuertemente a la Iglesia Católica! En medio de esta avalancha de negativismo hacia la Iglesia y los sacerdotes, queremos levantar nuestra voz -ciertamente pequeña y no escuchada- para defender a esa mayoría de sacerdotes que han dado y siguen dando verdadero testimonio de Cristo. Como verdaderos pastores. Como los que conocimos en Cuba y recordamos en este comentario.

Queridos Padres, Uds. que abrazaron su vocación misionera y decidieron apostar con los católicos cubanos. Uds., que fueron sólido apoyo y sostén de todos nosotros. Uds., que contribuyeron a forjar las generaciones de creyentes que han vivido en los ultimos 50 años en Cuba. A todos Uds. (y a tantos otros que realizaron y realizan similar labor y esfuerzo en todos los rincones del planeta) les decimos: ¡GRACIAS! Y que Dios los bendiga siempre. Amén.

NOTA: Hace unos años Monseñor Emilio Aranguren escribió sobre estos acontecimientos, en una publicación católica cubana, y allí se refirió especialmente al tristemente célebre barco "Covadonga" y la lista de religiosos que fueron expulsados del país en él (si alguien tiene la cita exacta y/o una copia de este artículo le agradeceríamos nos lo hiciera llegar para proporcionar un vínculo al mismo).