21 de mayo de 2012

Después de un receso

Hace varios días que no ponemos ningún escrito en nuestro blog. Y queremos disculparnos por esto. Un número de razones explica el hecho, pero no creemos importante detenernos en detalles personales de nuestras vidas para justificar la escasez de escritos. Tampoco el número de escritos en sí mismo es una meta de nuestro blog. 

La principal razón de no haber escrito más es una pregunta que nos hemos varias veces a nosotros mismos (especialmente Jose). Una pregunta a la que todavía no hemos encontrado respuesta. Así que todavía estamos "machacándonos" tratando de encontrar una luz a esta incertidumbre.

Cuando empezamos a escribir este blog (idea de Tere), en Diciembre de 2010, nuestra principal motivación fue compartir acerca de lo que habíamos vivido como católicos en Cuba (hasta que salimos de allí en Abril del 2006). Y aún tenemos muchas cosas que escribir y compartir sobre esa etapa de nuestra vida.

Pero entonces nos fuimos dando cuenta de que nuestras historias probablemente no eran muy útiles, al menos en el sentido de que eran "aguas pasadas", y ya no reflejaban las vivencias de los cubanos católicos que aún permanecen en Cuba. Por eso empezamos a compartir más historias de nuestro caminar personal -ya fuera en Cuba o en Canadá- porque nos parecía más pertinente. A fin de cuentas, el título del blog, "Ven con nosotros a caminar", nos parecía lo suficientemente abierto como para acomodar muchas aristas, historias y reflexiones. 

7 de mayo de 2012

Flores de Mayo y otras Maravillas de la Naturaleza

El mes de Mayo, tradicionalmente considerado como mariano por muchos en la Iglesia Católica, es también un mes de especial significado para las Salesianas y Salesianos. Las fiestas de Santo Domingo Savio (6 de Mayo), Madre Mazzarello (13 de Mayo, coincidiendo con la celebración de Nuestra Señora de Fátima), y María Auxiliadora (24 de Mayo) ciertamente adornan el calendario del mes para la gran familia de Don Bosco. Para los niños y/o jóvenes de la época (años 70s y 80s del pasado siglo, en nuestra parroquia del Carmen en Santa Clara), era sin dudas un tiempo diferente. Entre la cercanía de las vacaciones de verano, las fiestas salesianas y la celebración de María durante todo el mes, el tiempo pasaba rápido y cargado de actividades.

Una de las cosas singulares que recuerdo es la celebración de “las flores de Mayo”, una tradición de nuestra parroquia –que no sé si también es tradición en algún otro lugar. La idea era que cada día se reflexionaba sobre una virtud diferente –representada por una flor sobre la que se leía un sencillo comentario en versos. Estos poéticos comentarios habían sido escritos por el Padre José Vandor como una manera sencilla e innovadora de introducir el aprecio de distintas virtudes cristianas durante el mes. En un reciente libro sobre la vida y obra del Padre Vandor se comenta más sobre esta piadosa práctica, así que no vamos a abundar mucho en detalles sobre la misma (pero si alguien estuviera interesado nos puede escribir al blog para preguntar sobre el tema).

Yo salí de Santa Clara en 1989 y nunca más volví a vivir en esa ciudad, aunque la visitaba al menos cinco veces al año para ver a mi familia y amigos allí. En las otras ciudades en que he vivido no he visto tradición semejante. También ignoro si actualmente se mantiene la práctica en la parroquia santaclareña del Carmen (o en cualquier otro lugar), aunque me gustaría saber si alguien tiene información sobre la misma.

De todos modos, como biólogo, la idea de combinar la contemplación de la naturaleza con la fe (y con las prácticas de fe) me parece bien interesante y atractiva. La naturaleza puede ser una fuente de acercamiento a Dios (¡y debería serlo más!). Lo que pasa es que con tantas tecnologías modernas muchas personas se han desconectado de la naturaleza y de sus ciclos de vida. Mientras más avances y “aparatos” tenemos a nuestra disposición más nos enajenamos del contacto con la naturaleza –de la cual formamos parte y estamos llamados a proteger… otro tema que abordaré en un futuro cercano, si Dios quiere.

30 de abril de 2012

Ejercicio de Humildad

Hace un par de meses tuvimos la oportunidad de ver una magnífica presentación sobre las dimensiones del Universo. Aunque el texto está en Inglés, la traemos hoy para compartirla aquí con los lectores de nuestro blog. Estamos seguros que no se van a arrepentir de verla, pero permítannos explicar más de qué se trata.

Los autores, con extraordinario talento para presentar elementos científicos de manera sencilla y accesible a cualquiera (con independencia de sus conocimientos), han logrado algo extremadamente inteligente y original.

La premisa es sencilla: en la pantalla aparecen elementos cotidianos y (la mayoría) conocidos por todos, comenzando con la figura de un ser humano. Cada uno de los elementos presentados se acompaña por una escala de medida que muestra el tamaño real del elemento en cuestión.

En el extremo inferior de la pantalla se halla un botón que, al moverlo hacia la derecha aumenta le escala de la presentación, y al moverlo hacia la izquierda la disminuye. Por ejemplo, si se avanza hacia la derecha, aparecen las imágenes de una jirafa y de un elefante, si se sigue moviendo el botón aparece un dinosaurio y una ballena, un avión, las pirámides de Egipto, etc. Si, por el contrario, se mueve el botón hacia la izquierda, se ve una pelota de baloncesto, un huevo, un fósforo, una hormiga, un grano de arena, etc. Cada vez que se avanza, hacia lo pequeño o hacia lo grande, aparecen círculos mostrando la escala del tamaño (por ejemplo: 1 metro, 1000 metros, etc). 

22 de abril de 2012

Un Son que no se olvida


Luego de solucionar, más o menos, los desperfectos técnicos del blog, tratamos de continuar nuestros esfuerzos en el mismo. Aunque, para ser honestos, hoy no escribimos nosotros, sino que compartimos una historia que nos mandó desde Cuba nuestro hermano Bartolo E. Ugalde Ramírez. Una vez más: gracias Bartolo por enriquecernos con tus sentidas crónicas de la parroquia manzanillera. ¡Y muchas gracias también a Salvador (Salvito) Galliano Garay a y Carola (Cari) Yaque por compartir con nosotros fotos del momento!

Un son que no se olvida (crónica sobre la visita del Padre Aguedo a Manzanillo, Diciembre de 2011).

Con una sorprendente asistencia, en particular de casi todos los que un día compartimos con el padre Águedo cuando fuera nuestro párroco entre 1970 y 1977, y con la lucida presencia del coro Santa Cecilia, participamos en la Santa Misa presidida por él, junto a otros dos frailes, uno de ellos el Superior General de la Orden en Cuba.

 
El Padre Aguedo con algunos hermanos de la comunidad de Manzanillo. El primero a la izquierda, con una gorra, es Bartolo, autor de este escrito (y a quien su modestia nunca le permitiría señalarse, así que nosotros lo hacemos por él).
Una vez terminada la Eucaristía me dirigí al Padre para felicitarlo por la homilía tan sencilla y profunda que sin lugar a dudas nos había regalado aquella grata mañana navideña, pero él, como podía haberme imaginado anticipadamente, me esquivó levantando su brazo en señal de total desacuerdo. Pienso que él no se creyó merecedor de mi elogio sincero por su gran humildad, sin embargo lo cierto es que supo hacerlo con mucha sabiduría, respaldada ésta por el peso de una vida sacerdotal de más de 50 años. Yo no oía sus sermones desde aquellos pasados años, cuando el sacerdote de unos 40 años aún no había alcanzado la madurez espiritual de hoy ni yo, su feligrés veinteañero, la experiencia para saborear sus enseñanzas. 

Mi  reencuentro con el padre Aguedo o Aguedito como solían llamarle sus más cercanos de la comunidad ha sido para mí un suceso muy positivo. Espero que también para él el haber vuelto sobre sus huellas, después de tanto tiempo, a su antigua parroquia de la Purísima Concepción de Manzanillo. La única visita que él recuerda fue muy breve en el año 1992 a propósito de la ordenación episcopal del padre Carlos Baladrón.

El mensaje de su predicación, además bajo el efecto de no pocas emociones, no pudo ser más afín a la fiesta de San Juan evangelista, el 27 del último mes del año, con los temas predilectos del discípulo amado, algunos de una u otra forma abordados por el amigo sacerdote con la simplicidad que lo distingue. Si queremos ser testigos de la luz tenemos que amar, perdonar, acoger, comprender… 

El padre Aguedo con el casi centenario Nono Escala, uno de los pilares históricos de la parroquia manzanillera.

Ya al término de su predicación nos narró una anécdota, un recuerdo suyo entre tantos, de cuando él estaba con nosotros. El y otro hermano de la comunidad, a quien todos los de aquella época recordamos bien, se habían pasado una mañana completa, bajo el sol, trabajando duro para tratar de resolver un grave problema: ¡No había agua en la casa parroquial! Desarmaron y armaron varias veces la turbina pensando que el problema estaba allí, chequearon tuberías, etc. y nada. Dados por vencidos y agobiados, se despidieron, el padre subió a su habitación y el hermano se fue a su casa hasta un nuevo intento. Y nos narra el sacerdote que estando en su cuarto y no pudiendo conciliar el descanso se le alumbró el bombillo…  bajó corriendo las escaleras y al destapar la cisterna vio que estaba seca. Y lo que ocurría era que un pequeño “palito” trababa el flotante, impidiendo que el agua fluyera al depósito. Solo tuvo el padre que quitar el pequeño obstáculo y en el acto la cisterna comenzó a recibir a la útil, humilde, preciosa y casta hermana. Y apuntaba el sacerdote en su sermón que así suele pasar en la vida. A veces basta que hagamos algo muy sencillo, hasta mecánico, para hacer que las relaciones de amor fluyan, que las personas sientan que son más que meros seres humanos. Una sonrisa, una palabra de cariño, un perdón, un apretón de manos. A veces queremos hacer algo grande, llamativo pero no es necesario, basta un detalle, mínimo, algo fácil, nada complicado para que al agua del amor fluya y llene la vida de esos hermanos a los que muy probablemente nosotros mismos hemos ahuyentado con nuestras actitudes de prepotencia, con una palabra dura o un NO tajante. 

Yo hubiera querido grabar ese mensaje. Así se lo comenté a Salvito Galliano que estaba a mi lado en el primer banco y me dio su aprobación. No es igual que yo lo escriba ahora con mis palabras.

El padre Aguedo de la Orden de los Frailes Menores fue y es una persona sumamente original, cura campechano, buen cubano que fumaba tabaco (ya no, pues se lo quitó el médico) y jugaba dominó (ya no pues dice que no tiene con quien) con su boina que a mí me recuerda que hizo estudios en España, siempre jaranero y que, gracias a Dios, sigue teniendo a Manzanillo como punto de referencia y muy dentro de su corazón. El lo dijo al comenzar su homilía, lo ratificó el Superior General antes de la bendición y el propio padre Aguedo lo acuñó cuando expresó, ya saliendo del presbiterio y adelantándose al canto final. “Ahora lo que hay que cantar es en Manzanillo se baila el son…” (copla popular manzanillera), haciendo así reír con él a toda la Asamblea. Visitó, además de la Purísima, las comunidades de la Costa donde también fue sacerdote.

Y se fue, sin despedida, hacia su actual comunidad de San Antonio en Miramar (Ciudad de La Habana), a las 4 de la madrugada en el microbús que lo trajo. ¡Gracias por tu visita, fray Aguedo!

16 de abril de 2012

Revisando mi Cuenta de Correo Electrónico


Uno de esos días que uno se levanta con deseos de "arreglar" y "limpiar" tantas cosas pendientes, me puse a revisar mi cuenta de correo electrónico. ¡Había tantos correos basura que borrar para siempre! O tantos otros correos secundarios, ligados a algún intercambio transitorio ("te mandé tal cosa, dime si lo recibiste", o "¿se mantiene que nos reunimos a las 3?"). Muchos, muchos correos. Demasiados. Demasiado tiempo redactándolos, leyéndolos, archivándolos. Y ahora, empleando más tiempo decidiendo cuáles borrar, cuáles dejar, y cuáles no sé si deban guardarse "por si acaso"...

Claro, también había muchos correos buenos. Con mensajes que llegaron al corazón, o nos inspiraron en un momento determinado. Con buenas noticias de amigos y seres queridos. Con historias de sus vidas, de sus preocupaciones, de sus sueños, de sus triunfos y fracasos. Historias que son también parte de mi vida, al igual que esos viejos amigos.

Mirándolo bien, este revisar viejos correos es como ir de vuelta a momentos pasados. Como leer un antiguo diario, o ver fotos de familia, o recordar hechos anteriores de nuestra vida... ¿Quién iba a imaginarse que, en estos tiempos de "carrera" y agitación constantes uno pudiera encontrar paz y alegría al revisar viejos correos electrónicos?

Y entonces me di cuenta, con pena, de cuántos buenos amigos están en mi lista de correo electrónico pero hace rato que no les escribo. Muchas excusas pudiera mencionar (y de hecho algunas son perfectamente válidas). Pero, generalmente, si uno se siente mal por no haberle escrito a alguien es porque probablemente debió haberlo hecho. Así que las excusas se vuelven sólo eso: justificaciones de por qué hemos fallado en algo.

En estos días de Pascua pienso en todos estos amigos especialmente. Tere, que es mucho más cuidadosa que yo, y más llena de detalles hacia todas las personas, ha estado enviando felicitaciones pascuales a algunos de estos grandes y viejos amigos nuestros. Pero yo no he hecho nada... todavía. Así que este escrito es mi desesperado y atrasado intento por llegar a TODAS esas personas tan importantes en nuestras vidas. 

Y lo mejor que se me ocurre decirles a todos Uds en estos momentos, lo tomo prestado de uno de mis pasajes favoritos del Nuevo Testamento, cuando Jesús le pregunta tres veces a Pedro si él lo ama (Juan 21: 17): "...Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo..."
Esta es de hecho mi oración favorita: "Señor, tú lo sabes todo", porque creo que expresa en sí misma el reconocimiento de nuestras limitaciones y nuestro pecado, el dolor de saber que hemos fallado (como Pedro). Pero también es una muestra de arrepentimiento sincero, además de ser una sencilla manifestación de fe: "Tú sabes que te amo". A pesar de nuestras faltas y caídas, nosotros de todos modos queremos amar a Dios y le buscamos desde nuestra imperfección.

Con esos mismos sentimientos, me dirijo a estos buenos amigos a los que todavía les debo correos. Uds lo saben todo, y Uds saben que los amo...

Y al querido lector que se ha acercado ahora a este blog, una sugerencia desde el corazón. Si como yo estás atrasado en escribir a tus amigos, deja de leer nuestro blog y envíale a esas personas importantes en tu vida un mensaje de afecto y cercanía. Preferimos que el tiempo empleado en leernos lo utilices mejor en acercarte a tus viejos amigos. Ellos son más importantes.

Por último, si quieres refrescar tu mente y dejarte llevar por los recuerdos de lo que has vivido con esas personas importantes en tu vida, te invitamos a que disfrutes la siguiente canción de Martín Valverde: Los Viejos Amigos

¡Y, aunque atrasados, les deseamos a todos felices Pascuas!

7 de abril de 2012

Dos acercamientos al Rostro y a la Mirada de Jesús

En estos días de Triduo Pascual no queremos entorpecer a los que se acercan a este blog con nuestras limitadas reflexiones. Más bien queremos compartir escritos de personas con mayor profundidad espiritual, los cuales expresan mucho mejor el sentir de estos días.

Desde esta perspectiva, traemos hoy dos reflexiones sobre el Rostro de Jesús. La primera es de Jesús Losada, poeta y traductor español. [Muchas gracias al diácono José Agustín Alemán, en Miami, por enviarnos este hermoso escrito].

El segundo acercamiento es un relato titulado "La mirada de Jesús", tomado del libro "El canto del pájaro", del sacerdote indio Anthony de Mello. Es uno de esos textos que tocan el corazón de cualquiera, y ha sido un favorito nuestro por muchos años. [Estamos conscientes de la controversia sobre los escritos del P. Mello, algo de lo cual hablaremos en otra ocasión en el blog, pero por hoy basta con dejar que este magnífico relato nos cale en lo profundo].

Jesus Losada
Queridos amigos:

Hace varios años que el filósofo judío Levinas me ayudó a caer en la cuenta de lo que significa el rostro humano. Es la parte de nuestro cuerpo que nosotros nunca podemos ver directamente. Y, sin embargo, la parte que los demás ven. Más aún: el rostro es como una concentración de nuestro cuerpo entero para los demás. Son los demás quienes nos dicen: "Te veo hoy con mala cara" o "Tienes buena cara". Nuestro rostro es la ventana por la cual se comunica lo que somos. Comunican nuestros ojos y comunican nuestros labios. Una frente fruncida es señal de preocupación. Unos labios apretados indican rabia. Una sonrisa transmite alegría.

Si el rostro es un concentrado de humanidad, ¡qué fuerza adquieren las palabras del profeta Isaías ("No oculté el rostro a insultos y salivazos") o las del Salmo 68 ("La vergüenza cubrió mi rostro")!

Junto al sentido del oído, hoy ponemos a punto también el sentido de la vista para contemplar el rostro de Jesús durante los próximos días. Se trata de un mapa en el que están registrados los gozos y sufrimientos de todos los hombres.

En vísperas de su muerte, el rostro de Jesús resume la entera trayectoria de su vida terrena: sus largos años de laboratorio nazareno y sus pocos meses o años de itinerancia misionera por tierras de Galilea y de Jerusalén.

¿Cómo veían el rostro de Jesús sus discípulos cuando le preguntaban, uno tras otro, incluido Judas, la pregunta del millón: "¿Soy yo acaso, Señor?". ¿Verían preocupación, rabia, frustración, derrota? ¿O verían un rostro luminoso, sobrecargado de amor en cada una de sus millones de células?

"Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". Esta es la súplica que brota en un día como hoy en el que millones de personas se ponen en camino hacia los lugares donde van a pasar los días del Triduo Sacro.

¿Se puede vivir el triduo sacro estando de vacaciones? ¿Se ha
convertido la Semana Santa en un simple período vacacional, salpicado con algún rito folclórico religioso a modo de relleno para tranquilizar la conciencia? Quizá podemos responder con sencillez. Se puede vivir el triduo sacro en cualquier lugar... con tal de que no tengamos miedo a buscar y contemplar el rostro de Cristo. No importa tanto el lugar cuanto el coraje de dirigir nuestros ojos a ese rostro cubierto de insultos y salivazos y, sin embargo, hermoso, radiante, perdonador. Ese rostro se muestra en la liturgia de la iglesia y se muestra en las personas sufrientes que, sin duda, iremos encontrando. 

Por mucho derecho que tengamos al descanso, no podemos mirar en otra dirección, porque en el familiar con problemas o en el que nos sirve en un hotel podemos descubrir al Cristo que sigue sufriendo hoy. Volver la espalda a esos rostros tan reales es volver la espalda al Cristo que nos mira.

"Oculi nostri ad Dominum Jesum" canta la liturgia. "Nuestros ojos están vueltos al Señor Jesús". Ojalá podamos aguzar la vista para contemplar este rostro en cualquier lugar en el que nos encontremos durante los próximos días.

Anthony de Mello
La Mirada de Jesús

En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente:

Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de qué hablas!"

Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo y el Señor se volvió y miró a Pedro…

Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias… Pero siempre tenía la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos… cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo, pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y lo miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos me decían simplemente con una sonrisa: "Te amo". Me quedé mirándolo fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: "Te quiero"... Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

3 de abril de 2012

CRONICAS SENCILLAS DE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A CUBA. SEGUNDA PARTE

Continuamos compartiendo crónicas sencillas sobre la visita del Papa a México y Cuba el pasado mes de Marzo. En esta ocasión es una carta (correo electrónico) que nos mandara desde Panamá una persona muy querida a nosotros. Ella ha querido mantenerse anónima, así que por respeto a su decisión hemos borrado su nombre al final. 
 
Querida familia:
 
He visto por televisión la visita del Papa a Mexico y a Cuba. No me he perdido de nada.
 
Yo no comparo la visita de Benedicto XVI con la de Juan Pablo II, pues ambos son completamente distintos, no hay dos personas ni siendo hermanos que sean iguales. El papa Juan Pablo II, su semblante emanaba dulzura, amor y eso le ganaba el cariño de todos. Hizo mucho por la Iglesia, por la juventud. El Papa Benedicto XVI, es más serio, pero cuando lo contemplo veo en él firmeza, profundidad, sabiduria, me da la impresión que estuviera como meditando. Sus mensajes encontré tuvieron el sentir de la mayoria del pais y deben haber calado en muchos. Me gustó cuando dijo que habia ido como testigo o mensajero de la esperanza.
 
La lectura y el Evangelio que no fueron especiales sino los del dia, los encontré magníficos. Yo a ambos les veo como los sucesores de Pedro, con personalidades distintas pero con mucha capacidad e inteligencia.
 
Ahora paso a otro tema:  la música del primer dia, ¡hermosa! El coro que cantó en la Habana bello, el orden, disciplina y respeto al acto estuvo a la altura. 
 
Quiero comentarles algo: cuando vi el azul del cielo, las montañas, las palmeras, la Ermita de la Virgen de la Caridad despertaron en mi un fuego que estaba dormido. Cuando vuelvan algún día al Cobre quisiera que le sacaran una foto de cerca a la rosa que le regaló el Papa a la Virgen y me la hicieran llegar. Se veia muy linda. También comentaron que el rosario que tiene en su mano se lo llevó Juan Pablo II, no lo recordaba.
 
Quiero decirles que muchas de las cosas las vi directamente de la televisión cubana. Yo no sabia que podia verla aqui y lo descubrí ahora.
 
Bueno me despido con un fuerte abrazo para todos. Los quiero...

31 de marzo de 2012

CRONICAS SENCILLAS DE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A CUBA. PRIMERA PARTE.

En los últimos días no hemos escrito nada en el blog porque nos concentramos en ver, meditar y leer sobre la visita del Papa a Cuba. 

Nos imaginamos que muchos de los que se acercan a este blog hicieron lo mismo. Y por eso pensamos que quizás estén algo saturados de tantos análisis de expertos, comentarios de especialistas, críticas acerca de que lo que se hizo o se dejó de hacer...

Nosotros no tenemos ninguna nueva arista que añadir en ese sentido. Pero sí vamos a compartir con los lectores historias sencillas, de personas sencillas, que nos han escrito sus impresiones acerca de los hechos. No tenemos ninguna primicia periodística aquí, ni ninguna novedad extraordinaria. Sólo las historias pequeñas, ésas que siempre hemos querido y tratado que sean la tónica principal del blog. Los invitamos a que lean esos testimonios que iremos poniendo en las próximas entregas.

Y hoy comenzamos con la crónica que nos mandara desde Bayamo nuestra querida "sobrina" Isita Amador Pardía, joven quinceañera que leyó una de las preces durante la misa de Santiago de Cuba.

"La mejor forma de vivir, es amar"
Madre Teresa de Calcuta

Crónica de la visita del Papa a la vista de Isita

Todo comenzó para mí un mes antes, más o menos, a las 7:00 a.m. El padre Juanito se encargó de anunciarme que yo estaba escogida para leer una de las preces en la misa del Papa en Santiago. Para ser sincera, primero no me resultó la gran cosa. En lo que pensaba era en el lugar donde nos alojarían, la credencial en el cuello y cómo iba a ser todo.

Después de escoger la ropa y que todos dieran sus respectivas opiniones al respecto, preparé el equipaje. Salí de Bayamo el día 25, con el coro. Pensaba que iría para un Hotel pero al llegar me dijeron que no, me quedaría en una Iglesia que no era católica, episcopal era y donde nos trataron de maravilla. A dejar las cosas y salir para el ensayo.

Fue allí donde puede leer por primera vez mis cuatro líneas. Al terminar el ensayo, nos llevaron para ese lugar, llamé a mami y le dije todo lo que me había pasado.

Fui ubicada en un cuarto con tres generaciones. Una se llamaba Maura y tiene  la edad de mi madre, otra, aún mayor, que se llama Lazarita, pero que parecía la más joven de todas, y además estaba Diana una chica súper dulce. Ellas eran, como dijo Bigote, lo mejor de Ciego de Ávila. Hablando con ellas logré una gran empatía, eran personas en mi misma situación, con mi mismo nervio pero que trataban, también, de sobrellevarlo.

Ya el día de la Misa con el Papa, a eso de la 1:00 de la tarde, bajo el solecito del Oriente, salimos para la plaza. Llegamos una hora después, entre el calor, las gentes de los lugares que llegaban y el miedo de no hacerlo lo mejor posible, pasaba el tiempo.

En ese momento pude saludar a Papi y Carlitín que llegaban a la Plaza, cansados de caminar y empapados de sudor y agua. Besos y fotos, y a prepararse.

Llegado el momento, casi sin pensarlo, nos llamaron. No lo podía creer, aquel bulto de personas me miraban, y además el mundo entero, que no se si es sabido, es un poquitito grande. Al terminar digo la ultima palabra mirando para el frente: "Oremos…"

Inocente de mí, creyendo que el mayor estrés había acabado, estaba por comenzar. Cuando terminó la Misa y entre lo que fui a buscar las cosas y me despedía de aquellas personas, la guagua en la que nos iríamos no aparecía. Manuel, un joven de Manzanillo que comulgó con el Papa, y yo estábamos perdidos. El no sabía que hacer y yo estaba tan desesperada que a lo único que atinaba era a rezar.

Terminamos hablando con unos policías que al conocer la situación, nos brindaron un carro que nos llevó hasta Tropicana, lugar donde estaban las guaguas. Yo sólo le repetía a él y a la Virgen: gracias, gracias, gracias. Me terminé montando en la guagua de la Catedral en la que estaba tía Cristy y muchos amigos y conocidos. Al fin de regreso a Bayamo.

Aquella experiencia no puedo describirla con una sola lectura sino como un conjunto de sucesos. Tanta gente rezando por mi, el conocer personas nuevas de las que me gané el afecto sin decir de quien soy hija, el tener que tomar decisiones de las que dependía mi seguridad, el estar tan cerca del Papa, el ser seleccionada y el demostrarme a mi misma que puedo hacer grandes cosas yo sola. Todo esto fue para mí la visita del Pontífice.

Espero que también constituya cambio para Cuba y para los cubanos, si en sólo 14 años hemos recibido la visita de dos Papas, es porque el Vaticano nos tiene presentes y mucho.    

Humildemente termina quién estuvo a 4 metros del Papa. 

La Isabel