16 de abril de 2012

Revisando mi Cuenta de Correo Electrónico


Uno de esos días que uno se levanta con deseos de "arreglar" y "limpiar" tantas cosas pendientes, me puse a revisar mi cuenta de correo electrónico. ¡Había tantos correos basura que borrar para siempre! O tantos otros correos secundarios, ligados a algún intercambio transitorio ("te mandé tal cosa, dime si lo recibiste", o "¿se mantiene que nos reunimos a las 3?"). Muchos, muchos correos. Demasiados. Demasiado tiempo redactándolos, leyéndolos, archivándolos. Y ahora, empleando más tiempo decidiendo cuáles borrar, cuáles dejar, y cuáles no sé si deban guardarse "por si acaso"...

Claro, también había muchos correos buenos. Con mensajes que llegaron al corazón, o nos inspiraron en un momento determinado. Con buenas noticias de amigos y seres queridos. Con historias de sus vidas, de sus preocupaciones, de sus sueños, de sus triunfos y fracasos. Historias que son también parte de mi vida, al igual que esos viejos amigos.

Mirándolo bien, este revisar viejos correos es como ir de vuelta a momentos pasados. Como leer un antiguo diario, o ver fotos de familia, o recordar hechos anteriores de nuestra vida... ¿Quién iba a imaginarse que, en estos tiempos de "carrera" y agitación constantes uno pudiera encontrar paz y alegría al revisar viejos correos electrónicos?

Y entonces me di cuenta, con pena, de cuántos buenos amigos están en mi lista de correo electrónico pero hace rato que no les escribo. Muchas excusas pudiera mencionar (y de hecho algunas son perfectamente válidas). Pero, generalmente, si uno se siente mal por no haberle escrito a alguien es porque probablemente debió haberlo hecho. Así que las excusas se vuelven sólo eso: justificaciones de por qué hemos fallado en algo.

En estos días de Pascua pienso en todos estos amigos especialmente. Tere, que es mucho más cuidadosa que yo, y más llena de detalles hacia todas las personas, ha estado enviando felicitaciones pascuales a algunos de estos grandes y viejos amigos nuestros. Pero yo no he hecho nada... todavía. Así que este escrito es mi desesperado y atrasado intento por llegar a TODAS esas personas tan importantes en nuestras vidas. 

Y lo mejor que se me ocurre decirles a todos Uds en estos momentos, lo tomo prestado de uno de mis pasajes favoritos del Nuevo Testamento, cuando Jesús le pregunta tres veces a Pedro si él lo ama (Juan 21: 17): "...Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo..."
Esta es de hecho mi oración favorita: "Señor, tú lo sabes todo", porque creo que expresa en sí misma el reconocimiento de nuestras limitaciones y nuestro pecado, el dolor de saber que hemos fallado (como Pedro). Pero también es una muestra de arrepentimiento sincero, además de ser una sencilla manifestación de fe: "Tú sabes que te amo". A pesar de nuestras faltas y caídas, nosotros de todos modos queremos amar a Dios y le buscamos desde nuestra imperfección.

Con esos mismos sentimientos, me dirijo a estos buenos amigos a los que todavía les debo correos. Uds lo saben todo, y Uds saben que los amo...

Y al querido lector que se ha acercado ahora a este blog, una sugerencia desde el corazón. Si como yo estás atrasado en escribir a tus amigos, deja de leer nuestro blog y envíale a esas personas importantes en tu vida un mensaje de afecto y cercanía. Preferimos que el tiempo empleado en leernos lo utilices mejor en acercarte a tus viejos amigos. Ellos son más importantes.

Por último, si quieres refrescar tu mente y dejarte llevar por los recuerdos de lo que has vivido con esas personas importantes en tu vida, te invitamos a que disfrutes la siguiente canción de Martín Valverde: Los Viejos Amigos

¡Y, aunque atrasados, les deseamos a todos felices Pascuas!

7 de abril de 2012

Dos acercamientos al Rostro y a la Mirada de Jesús

En estos días de Triduo Pascual no queremos entorpecer a los que se acercan a este blog con nuestras limitadas reflexiones. Más bien queremos compartir escritos de personas con mayor profundidad espiritual, los cuales expresan mucho mejor el sentir de estos días.

Desde esta perspectiva, traemos hoy dos reflexiones sobre el Rostro de Jesús. La primera es de Jesús Losada, poeta y traductor español. [Muchas gracias al diácono José Agustín Alemán, en Miami, por enviarnos este hermoso escrito].

El segundo acercamiento es un relato titulado "La mirada de Jesús", tomado del libro "El canto del pájaro", del sacerdote indio Anthony de Mello. Es uno de esos textos que tocan el corazón de cualquiera, y ha sido un favorito nuestro por muchos años. [Estamos conscientes de la controversia sobre los escritos del P. Mello, algo de lo cual hablaremos en otra ocasión en el blog, pero por hoy basta con dejar que este magnífico relato nos cale en lo profundo].

Jesus Losada
Queridos amigos:

Hace varios años que el filósofo judío Levinas me ayudó a caer en la cuenta de lo que significa el rostro humano. Es la parte de nuestro cuerpo que nosotros nunca podemos ver directamente. Y, sin embargo, la parte que los demás ven. Más aún: el rostro es como una concentración de nuestro cuerpo entero para los demás. Son los demás quienes nos dicen: "Te veo hoy con mala cara" o "Tienes buena cara". Nuestro rostro es la ventana por la cual se comunica lo que somos. Comunican nuestros ojos y comunican nuestros labios. Una frente fruncida es señal de preocupación. Unos labios apretados indican rabia. Una sonrisa transmite alegría.

Si el rostro es un concentrado de humanidad, ¡qué fuerza adquieren las palabras del profeta Isaías ("No oculté el rostro a insultos y salivazos") o las del Salmo 68 ("La vergüenza cubrió mi rostro")!

Junto al sentido del oído, hoy ponemos a punto también el sentido de la vista para contemplar el rostro de Jesús durante los próximos días. Se trata de un mapa en el que están registrados los gozos y sufrimientos de todos los hombres.

En vísperas de su muerte, el rostro de Jesús resume la entera trayectoria de su vida terrena: sus largos años de laboratorio nazareno y sus pocos meses o años de itinerancia misionera por tierras de Galilea y de Jerusalén.

¿Cómo veían el rostro de Jesús sus discípulos cuando le preguntaban, uno tras otro, incluido Judas, la pregunta del millón: "¿Soy yo acaso, Señor?". ¿Verían preocupación, rabia, frustración, derrota? ¿O verían un rostro luminoso, sobrecargado de amor en cada una de sus millones de células?

"Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro". Esta es la súplica que brota en un día como hoy en el que millones de personas se ponen en camino hacia los lugares donde van a pasar los días del Triduo Sacro.

¿Se puede vivir el triduo sacro estando de vacaciones? ¿Se ha
convertido la Semana Santa en un simple período vacacional, salpicado con algún rito folclórico religioso a modo de relleno para tranquilizar la conciencia? Quizá podemos responder con sencillez. Se puede vivir el triduo sacro en cualquier lugar... con tal de que no tengamos miedo a buscar y contemplar el rostro de Cristo. No importa tanto el lugar cuanto el coraje de dirigir nuestros ojos a ese rostro cubierto de insultos y salivazos y, sin embargo, hermoso, radiante, perdonador. Ese rostro se muestra en la liturgia de la iglesia y se muestra en las personas sufrientes que, sin duda, iremos encontrando. 

Por mucho derecho que tengamos al descanso, no podemos mirar en otra dirección, porque en el familiar con problemas o en el que nos sirve en un hotel podemos descubrir al Cristo que sigue sufriendo hoy. Volver la espalda a esos rostros tan reales es volver la espalda al Cristo que nos mira.

"Oculi nostri ad Dominum Jesum" canta la liturgia. "Nuestros ojos están vueltos al Señor Jesús". Ojalá podamos aguzar la vista para contemplar este rostro en cualquier lugar en el que nos encontremos durante los próximos días.

Anthony de Mello
La Mirada de Jesús

En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente:

Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de qué hablas!"

Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo y el Señor se volvió y miró a Pedro…

Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias… Pero siempre tenía la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos… cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo, pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y lo miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos me decían simplemente con una sonrisa: "Te amo". Me quedé mirándolo fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: "Te quiero"... Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

3 de abril de 2012

CRONICAS SENCILLAS DE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A CUBA. SEGUNDA PARTE

Continuamos compartiendo crónicas sencillas sobre la visita del Papa a México y Cuba el pasado mes de Marzo. En esta ocasión es una carta (correo electrónico) que nos mandara desde Panamá una persona muy querida a nosotros. Ella ha querido mantenerse anónima, así que por respeto a su decisión hemos borrado su nombre al final. 
 
Querida familia:
 
He visto por televisión la visita del Papa a Mexico y a Cuba. No me he perdido de nada.
 
Yo no comparo la visita de Benedicto XVI con la de Juan Pablo II, pues ambos son completamente distintos, no hay dos personas ni siendo hermanos que sean iguales. El papa Juan Pablo II, su semblante emanaba dulzura, amor y eso le ganaba el cariño de todos. Hizo mucho por la Iglesia, por la juventud. El Papa Benedicto XVI, es más serio, pero cuando lo contemplo veo en él firmeza, profundidad, sabiduria, me da la impresión que estuviera como meditando. Sus mensajes encontré tuvieron el sentir de la mayoria del pais y deben haber calado en muchos. Me gustó cuando dijo que habia ido como testigo o mensajero de la esperanza.
 
La lectura y el Evangelio que no fueron especiales sino los del dia, los encontré magníficos. Yo a ambos les veo como los sucesores de Pedro, con personalidades distintas pero con mucha capacidad e inteligencia.
 
Ahora paso a otro tema:  la música del primer dia, ¡hermosa! El coro que cantó en la Habana bello, el orden, disciplina y respeto al acto estuvo a la altura. 
 
Quiero comentarles algo: cuando vi el azul del cielo, las montañas, las palmeras, la Ermita de la Virgen de la Caridad despertaron en mi un fuego que estaba dormido. Cuando vuelvan algún día al Cobre quisiera que le sacaran una foto de cerca a la rosa que le regaló el Papa a la Virgen y me la hicieran llegar. Se veia muy linda. También comentaron que el rosario que tiene en su mano se lo llevó Juan Pablo II, no lo recordaba.
 
Quiero decirles que muchas de las cosas las vi directamente de la televisión cubana. Yo no sabia que podia verla aqui y lo descubrí ahora.
 
Bueno me despido con un fuerte abrazo para todos. Los quiero...

31 de marzo de 2012

CRONICAS SENCILLAS DE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A CUBA. PRIMERA PARTE.

En los últimos días no hemos escrito nada en el blog porque nos concentramos en ver, meditar y leer sobre la visita del Papa a Cuba. 

Nos imaginamos que muchos de los que se acercan a este blog hicieron lo mismo. Y por eso pensamos que quizás estén algo saturados de tantos análisis de expertos, comentarios de especialistas, críticas acerca de que lo que se hizo o se dejó de hacer...

Nosotros no tenemos ninguna nueva arista que añadir en ese sentido. Pero sí vamos a compartir con los lectores historias sencillas, de personas sencillas, que nos han escrito sus impresiones acerca de los hechos. No tenemos ninguna primicia periodística aquí, ni ninguna novedad extraordinaria. Sólo las historias pequeñas, ésas que siempre hemos querido y tratado que sean la tónica principal del blog. Los invitamos a que lean esos testimonios que iremos poniendo en las próximas entregas.

Y hoy comenzamos con la crónica que nos mandara desde Bayamo nuestra querida "sobrina" Isita Amador Pardía, joven quinceañera que leyó una de las preces durante la misa de Santiago de Cuba.

"La mejor forma de vivir, es amar"
Madre Teresa de Calcuta

Crónica de la visita del Papa a la vista de Isita

Todo comenzó para mí un mes antes, más o menos, a las 7:00 a.m. El padre Juanito se encargó de anunciarme que yo estaba escogida para leer una de las preces en la misa del Papa en Santiago. Para ser sincera, primero no me resultó la gran cosa. En lo que pensaba era en el lugar donde nos alojarían, la credencial en el cuello y cómo iba a ser todo.

Después de escoger la ropa y que todos dieran sus respectivas opiniones al respecto, preparé el equipaje. Salí de Bayamo el día 25, con el coro. Pensaba que iría para un Hotel pero al llegar me dijeron que no, me quedaría en una Iglesia que no era católica, episcopal era y donde nos trataron de maravilla. A dejar las cosas y salir para el ensayo.

Fue allí donde puede leer por primera vez mis cuatro líneas. Al terminar el ensayo, nos llevaron para ese lugar, llamé a mami y le dije todo lo que me había pasado.

Fui ubicada en un cuarto con tres generaciones. Una se llamaba Maura y tiene  la edad de mi madre, otra, aún mayor, que se llama Lazarita, pero que parecía la más joven de todas, y además estaba Diana una chica súper dulce. Ellas eran, como dijo Bigote, lo mejor de Ciego de Ávila. Hablando con ellas logré una gran empatía, eran personas en mi misma situación, con mi mismo nervio pero que trataban, también, de sobrellevarlo.

Ya el día de la Misa con el Papa, a eso de la 1:00 de la tarde, bajo el solecito del Oriente, salimos para la plaza. Llegamos una hora después, entre el calor, las gentes de los lugares que llegaban y el miedo de no hacerlo lo mejor posible, pasaba el tiempo.

En ese momento pude saludar a Papi y Carlitín que llegaban a la Plaza, cansados de caminar y empapados de sudor y agua. Besos y fotos, y a prepararse.

Llegado el momento, casi sin pensarlo, nos llamaron. No lo podía creer, aquel bulto de personas me miraban, y además el mundo entero, que no se si es sabido, es un poquitito grande. Al terminar digo la ultima palabra mirando para el frente: "Oremos…"

Inocente de mí, creyendo que el mayor estrés había acabado, estaba por comenzar. Cuando terminó la Misa y entre lo que fui a buscar las cosas y me despedía de aquellas personas, la guagua en la que nos iríamos no aparecía. Manuel, un joven de Manzanillo que comulgó con el Papa, y yo estábamos perdidos. El no sabía que hacer y yo estaba tan desesperada que a lo único que atinaba era a rezar.

Terminamos hablando con unos policías que al conocer la situación, nos brindaron un carro que nos llevó hasta Tropicana, lugar donde estaban las guaguas. Yo sólo le repetía a él y a la Virgen: gracias, gracias, gracias. Me terminé montando en la guagua de la Catedral en la que estaba tía Cristy y muchos amigos y conocidos. Al fin de regreso a Bayamo.

Aquella experiencia no puedo describirla con una sola lectura sino como un conjunto de sucesos. Tanta gente rezando por mi, el conocer personas nuevas de las que me gané el afecto sin decir de quien soy hija, el tener que tomar decisiones de las que dependía mi seguridad, el estar tan cerca del Papa, el ser seleccionada y el demostrarme a mi misma que puedo hacer grandes cosas yo sola. Todo esto fue para mí la visita del Pontífice.

Espero que también constituya cambio para Cuba y para los cubanos, si en sólo 14 años hemos recibido la visita de dos Papas, es porque el Vaticano nos tiene presentes y mucho.    

Humildemente termina quién estuvo a 4 metros del Papa. 

La Isabel

20 de marzo de 2012

DICHOSO EL MENSAJERO... Y LOS QUE RECIBEN SU MENSAJE

En los próximos días el Papa Benedicto XVI visitará México y Cuba. Una visita esperada y querida, que esperamos traiga buenas cosas para ambos países. Nuestros mayores deseos son que el ciudadano común, ése que dondequiera (no sólo en México o en Cuba) es pisoteado y dejado atrás, pueda aprovechar esta visita. Que pueda llenarse de buenos sentimientos, y encuentre inspiración y apoyo para seguir con su vida. También, idealmente, que pueda crecer en su fe personal y acercarse más a Dios. Desde nuestra perspectiva y opinión personales, lo más importante en estas visitas a veces se diluye en medio de otras “distracciones” (cobertura de la prensa y “especialistas”, logística, espectáculos artísticos, etc.). No es que esas cosas sean malas o innecesarias, es sólo que los humanos muchas veces tendemos a perder de vista el núcleo de los acontecimientos. Y, en cualquier visita del Papa, lo más importante es que el vicario de Cristo en este mundo estará compartiendo con estos países el mensaje del Evangelio –que siempre es nuevo y siempre es válido. La presencia del Papa es como un reforzamiento del Amor de Dios, ése que se nos olvida a veces en medio de los problemas cotidianos y las prisas de la vida. Es una oportunidad única de recargar las baterías espirituales. Este debería ser el principal motivo de celebración para los católicos (y no católicos), cubanos, mexicanos y de cualquier otro lugar. O al menos eso pensamos nosotros.

En varias ocasiones pensamos asistir a las celebraciones que se realizarán en Cuba. Incluso familia y amigos nos sugirieron la posibilidad e invitaron con los brazos y los corazones abiertos. ¿Acaso no es ésta una oportunidad magnífica de visitar nuestra patria, de compartir con tantos hermanas y hermanos con los que vivimos muchos momentos dentro de la Iglesia?

Ciertamente la oportunidad es única, y la invitación tentadora (en el buen sentido de la palabra). Por varias veces le dimos la vuelta en nuestras cabezas… pero lamentablemente no podemos ir. Como a muchos compatriotas viviendo fuera de la isla, la principal dificultad radica en los costos asociados a una visita como esa. Y además se suman las complicaciones de trabajo y otros enredos de la vida. En resumen: nos es imposible, y con dolor tuvimos que dejar esta idea para momentos futuros. Quizás más adelante, el año que viene, quién sabe…

10 de marzo de 2012

Una Segunda Lectura que no es segunda de nadie

Como muchas veces, aquí vamos con un escrito atrasado. Pero como dice el dicho: "más vale tarde que nunca". Así que de todos modos nos lanzamos a escribirlo. Y, mirándolo bien, nada más que tenemos seis días de atraso. Porque hoy queremos comentar brevemente sobre las lecturas de la misa dominical... del domingo pasado. 

Las lecturas de ese día estuvieron cargadas de mensajes profundos e importantes. Cada una de las lecturas merecería un comentario en sí misma, por su riqueza excepcional. Desde nuestra opinión de NO expertos en la Biblia ni en su interpretación (Exégesis), nos parece que el domingo pasado fue un ejemplo de lecturas "Todos Estrellas" -para usar un término deportivo, si se nos permite esta libertad. No todos los días uno encuentra tal combinación de mensajes a la vez. 

Imagen tomada del blog "Luz en las Tinieblas" (http://lpolancoschott.blogspot.com/)
Por ejemplo, la primera lectura acerca del sacrificio de Isaac que Dios le pide a Abraham. La primera reacción de cualquier persona probablemente sería algo como: "¿qué clase de Dios le pide a un padre que mate a su hijo como sacrificio en su honor?" O quizás: "¿qué clase de padre es capaz de perder la razón de ese modo como para "escuchar" esa petición"?

El párroco de nuestra parroquia comentaba en la misa que estudios arquelógicos han encontrado, en la región donde vivió Abraham, que era costumbre ofrecer sacrificios de niños a las deidades de la época. El relato bíblico puede entonces interpretarse como una muestra de que en lo adelante, esta práctica no tendría razón de ser. Seguir al Dios de Abraham implica, por lo tanto, un cambio fundamental.

8 de marzo de 2012

VOTOS SOBRE EL MATRIMONIO Y EL NOVIAZGO

Nuestros queridos amigos, Lina y Carlitos, nos enviaron hoy un correo desde Bayamo, Cuba. Nos piden que apoyemos su trabajo pastoral en Cuba -que se enfoca mayormente en la Pastoral Familiar, especialmente la preparación de novios al matrimonio. 

A pesar de que llevamos seis años viviendo fuera de Cuba, recordamos muy bien el extraordinario y dedicado trabajo de Lina y Carlitos en la diócesis de Bayamo-Manzanillo. Ellos tienen muchos años en este empeño de acompañar, ayudar y animar a los novios católicos de la zona. Una obra inmensamente bella pero también tremendamente desafiante. Especialmente en estos tiempos en que, desgraciadamente, la mayoría del mundo no valora ni el noviazgo, ni el matrimonio, ni las familias. 

Triste realidad ante la cual lo único que podemos hacer es seguir nuestro esfuerzo "cuesta arriba" de anunciar y promover el Evangelio y la voz de la Iglesia. A pesar de todos los obstáculos y decepciones. A nosotros sólamente nos toca dar testimonio con nuestras vidas y esfuerzos, los resultados y "éxitos" se los dejamos a Dios, que es quien sabe mejor cómo y cuándo cosechar.

Volviendo al tema de hoy, Lina y Carlitos nos pidieron que votáramos en un sitio web apoyando los cursos de novios católicos (el sitio web se encuentra aquí para los que deseen leer más al respecto). Se trata de una encuesta sobre los mejores talleres de preparación al matrimonio, y el tipo de encuentro que ellos preparan (parte del "Catholic Engaged Encounter") se encuentra entre los cinco finalistas.



1 de marzo de 2012

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

Tengo especial recuerdo de dos ocasiones en las que experimenté “la Comunión de los Santos” de manera particular.

La primera fue cuando el nacimiento de nuestra hija Ana. Tere había tenido un embarazo algo complicado, con una pre-eclampsia alrededor del séptimo mes, así que los médicos decidieron adelantar las cosas un par de semanas antes de lo previsto. El 27 de Abril de 2000 a las 7 de la mañana ingresó Tere al salón de partos del hospital materno de Manzanillo, sabiendo todos que sería un largo día. Por esas cosas de algunos lugares que no vale la pena detallar, a mi no me permitieron estar con ella en esos momentos. Así que me senté en una sala de espera del hospital tratando de no preocuparme demasiado y de tener paciencia –algo casi imposible. Durante esas largas horas supe a intervalos de lo que pasaba gracias a amigos que estaban dentro, en especial Luguita, que se portó como una madre y acompañó a Tere en todo el proceso. Como a las 6 de la tarde regresé a la casa a comer algo y de paso aproveché para “actualizar” a familiares y amigos que también estaban preocupados y esperando por el desenlace de la jornada. Entre las personas con las que me comuniqué en esos momentos estaban las monjas salesianas de la parroquia, también muy cercanas a nosotros.

A comienzos de la noche Ana empezó a asomar su cabeza, pero extrañamente se resistía a salir y se escondía de nuevo en el útero. Por varias veces se repitió esta situación hasta que los médicos finalmente decidieron practicar la cesárea, al ver que eran cerca de las 10 de la noche, y habían pasado casi 15 horas de sufrimiento para Tere (y Ana). Aproximadamente en esos mismos momentos, en la parroquia transcurría la misa semanal de 8.15 pm y, al terminar la liturgia, las monjas pidieron a la comunidad que rezaran por Tere y por su bebé para que pronto terminara todo, y para que las dos salieran bien. Yo no estaba en la Iglesia, pues había regresado al hospital directamente desde la casa.

Mientras los médicos operaban, la comunidad rezaba por Tere… Pero ni en el hospital ni en la iglesia se sabía en esos momentos lo que pasaba en el otro lugar (excepto Dios). Cuando finalmente Ana emergió al mundo, descubrieron que tenía el cordón umbilical enlazado en su cuellito. Si hubieran seguido insistiendo con el parto natural lo más seguro es que Ana hubiera muerto asfixiada.

La sincronía de estos eventos pudiera explicarse como una coincidencia, pero para mí estuvo clarísimo que la comunidad entera rezando por Tere fue la que propició toda la decisión final, y su intercesión salvó la vida de Ana. Como para reforzar este convencimiento, las monjas se aparecieron en el hospital al terminar de rezar en la Iglesia, y en esos mismos momentos Tere y Ana salían del salón de operaciones. Fue entonces cuando yo pude “atar todos los cabos” de esta historia. Y fue en ese mismo momento que pude ver a Ana por primera vez. Allí, junto a Sor Rocío, Sor Enrika y Bertica García, que habían estado rezando por nosotros junto con toda la comunidad. Y allí, para mi quedó clarísimo lo que era la Comunión de los Santos, no en la teoría, sino en la práctica. ¡Qué clase de bendición recibimos aquella noche, sin siquiera estar conscientes de ello!