Siempre me han llamado la atención los lugares que permanecen abiertos (funcionando) las 24 horas del día. Hay algo "mágico" en esos lugares que "no descansan" nunca. Muchos de ellos (como hospitales, bomberos, policía), brindan servicios de capital importancia y son altamente apreciados y respetados. Otros (como aeropuertos, ferrocarriles, cafeterías) quizás no son imprescindibles per se, pero es imposible imaginarse la sociedad moderna sin ellos. Como quiera que sea, para mi es siempre admirable pensar en estos lugares que "no duermen".
Por eso me sorprendió, durante mi primera visita a Miami desde Cuba, cuando unos buenos amigos me llevaron tarde en la noche a una parroquia donde había una capilla abierta las 24 horas. "Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento", fue la explicación que me dieron. Era Febrero del 2001, y todavía no había llegado la paranoia de seguridad que nos legaran los lamentables y condenables sucesos del 9/11. Asi, que sin mucho lío, entramos en silencio y pasamos unos minutos rezando, disfrutando de la inmensa paz que se sentía en ese lugar y momento.
Por eso me sorprendió, durante mi primera visita a Miami desde Cuba, cuando unos buenos amigos me llevaron tarde en la noche a una parroquia donde había una capilla abierta las 24 horas. "Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento", fue la explicación que me dieron. Era Febrero del 2001, y todavía no había llegado la paranoia de seguridad que nos legaran los lamentables y condenables sucesos del 9/11. Asi, que sin mucho lío, entramos en silencio y pasamos unos minutos rezando, disfrutando de la inmensa paz que se sentía en ese lugar y momento.


